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Más de 20 detenidos en 50 allanamientos

Desbaratan a una secta acusada de explotación sexual y lavado de activos

A la Fundación Escuela de Yoga de Buenos Aires se le secuestró casi un millón de dólares y dos millones de pesos.

Con un megaoperativo que incluyó unos 50 allanamientos en simultáneo y 24 detenidos, la Policía Federal golpeó anoche una secta internacional, acusada de reducir a las personas a la servidumbre, de trata, de explotación sexual y de lavado de activos, una práctica que llevaría más de tres décadas en el país.

Se trata de la llamada Fundación Escuela de Yoga de Buenos Aires, con sede en capital y con filiales incluso en Estados Unidos. De acuerdo con la investigación que llevó adelante la justicia, la secta vendía una filosofía sobre terminar con “los males del SIDA y las drogas” y prometía “el desarrollo de la felicidad”, pantallas a partir de las cuales captaban a nuevos seguidores.

Entre los 24 detenidos unos 19 serían integrantes de la banda criminal, incluyendo a toda la cúpula de la organización en el país. Están acusados de trata de personas agravada por coerción, hurto, lavado de activos, asociación ilícita, ejercicio ilegal de la medicina, expendio irregular de medicamentos y tráfico de influencias.

Además, se incautaron más de un millón de dólares, casi 2 millones de pesos, libras esterlinas, euros, material pornográfico, juguetes sexuales, títulos de propiedad y una camioneta Ford Bronco en un operativo que se desarrolló en la sede central de Villa Crespo, en los barrios de Belgrano y Flores, un country de Zona Norte y también en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza.

Según confirmaron fuentes judiciales, la “Operación Secta Sociedad Anónima” comenzó hace casi un año por una denuncia de la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (PROTEX), que recayó en el Juzgado Federal N°4 a cargo de Ariel Lijo.

Allí comenzaron por investigar la firma BA Group, una consultora de coaching que se presentaba como “un espacio de aprendizaje filosófico sistematizado” apuntado a los objetivos del cliente, ya sean personas o empresas. Era una de las empresas detrás de la Escuela de Yoga, que tiene conexiones con el sector empresarial, de la salud e incluso de la política. La pesquisa encontró un funcionamiento macabro, que roza con la explotación e incluso con la esclavitud.

Es que la Escuela se dedicaba a captar personas para, en algunos casos, incorporarlos a la organización y reducirlos a una situación de servidumbre. En otros casos, ofrecerles algunos de los tratamientos supuestamente médicos que hacen en sus clínicas. Ninguna estaba habilitada.

Otra de las prácticas más aberrantes era la explotación sexual hacia las alumnas que estaban dentro de la secta. Es que según consta en la investigación, se las enviaba a buscar hombres con mucha plata, o que tengan algún cargo o puesto influyente, que pueda servir a los fines de la organización. Las enviaban a moverse en un circuito que incluía bares y lobbys de hoteles.

Para el activista Pablo Salum, la caída de la secta fue un momento que esperó toda una vida. Su caso es paradigmático: su familia fue una de las primeras en ser cooptada por la organización. Él pudo escapar cuando tenía 13 años, pero se fue solo: adentro quedó su mamá y su hermana. Desde entonces, emprendió una cruzada personal por denunciar lo que allí pasaba.


Fue uno de los principales testigos en un juicio que se inició contra la secta en la década del 90, que finalmente terminó en la nada. Desde entonces fundó la ONG LibreMentes y milita activamente en redes sociales para combatir distintas sectas, falsos líderes espirituales y otros gurúes que ofrecen curas milagrosas.

Fuente: Clarín

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