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De Borges a la IA: la mirada de Guillermo Martínez

El escritor y matemático bahiense reflexiona en La Brújula 24 sobre la formación literaria de los jóvenes, la evolución de los clásicos y el impacto de la inteligencia artificial en la escritura y el trabajo.

En una entrevista con el programa Nunca es tarde, emitido por La Brújula 24, Guillermo Martínez reflexionó sobre la lectura de clásicos, la literatura juvenil y el rol de la inteligencia artificial en la escritura. Según el autor, “Borges es un clásico, pero en la época en que Borges escribía, era criticado y no era para nada era obligatorio ni estaba bien decir que uno leía a Borges. Era muy atacado por sus posiciones políticas, por su supuesta afinidad con la aristocracia. Entonces, una parte importante de la intelectualidad dominante en esa época lo leía en secreto”.

Martínez agregó que los clásicos cambian según la generación: “Los clásicos también son clásicos de cada época. Para las generaciones nuevas, los más jóvenes, tienen que sumarle algunos más cercanos a lo contemporáneo. Algo de eso hay que leer para los que quieren escribir”.

Sobre la literatura juvenil, Martínez explicó que hace décadas no existía la categoría: “En mi adolescencia yo no leía libros para jóvenes; no existía esa categoría. Nadie se enorgullecía en esa época de leer libros para jóvenes”. Actualmente, destacó, la literatura para jóvenes se ha ramificado, y existen obras excelentes dentro de esa categoría, como Los vecinos mueren en las novelas, de Sergio Aguirre, “una novela que podría leer cualquier adulto”.

Consultado sobre su estilo y la brevedad de sus textos, Martínez afirmó: “Yo tenía una formación como cuentista; cierta brevedad es constitutiva de mi estética de la literatura, pero de ninguna manera tiene que ver con facilitarle la lectura. De hecho, en todos mis libros hay referencias literarias, científicas, culturales”. Reconoció que existen dos tipos de lectores: “Hay un público que prefiere libros relativamente breves, pero muchos otros prefieren novelas largas, la idea del big deal, que por el mismo precio te da una novela larga que te va a durar mucho”.

Acerca de la inteligencia artificial, Martínez dijo: “No me llevo porque nunca la necesité. No me gusta mucho la idea para lo que es la creatividad, pero veo que va a ser algo con lo que se va a convivir, como se convive con Google”. Explicó su utilidad práctica: “Por ejemplo, vos a veces sabés cuál es la cita en tu idioma de un libro que se escribió en otro idioma, si ese libro estuvo cargado en el programa de la inteligencia artificial, es inmediato que te lo ubique”. También contó una anécdota sobre una joven que pidió a la IA varias alternativas de final para un cuento suyo: “La inteligencia artificial sugirió siete finales, de los cuales tres eran malos, pero los demás eran muy razonables, y uno era muy parecido a lo que yo había pensado”.

Sobre su libro Borges y la matemática, Martínez explicó que busca acercar la obra de Borges al lector sin necesidad de conocimientos matemáticos avanzados: “Está escrito para personas que solo supieran contar hasta 10, no son ideas matemáticas duras, sino ideas que influyeron o fueron inspiración para varios de los elementos de Borges. Explican también esas ideas en el contexto literario”.

Finalmente, Martínez recomendó cuentos accesibles para quienes quieran empezar a leer a Borges: “Para mí Borges tiene dos clases de cuentos. Algunos con contenido filosófico, otros más accesibles. Yo diría El Sur, es un cuento bastante diáfano. También Emma Zunz y La intrusa son cuentos transparentes que cualquier lector podría disfrutar”.

Escuchá la nota completa en el aire del programa "Nunca es tarde", por La Brújula 24:

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