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Murió Omar Souto, histórico referente de la selección argentina

Trabajó más de 30 años y hasta sus últimos días en la gerencia de selecciones nacionales de la AFA.

Omar Souto, referente histórico de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y gerente de selecciones nacionales, murió a los 73 años, dejando atrás una trayectoria que marcó a varias generaciones de futbolistas y que, sin exagerar, cambió el destino de la Selección Argentina.

La noticia fue confirmada por la propia AFA, que publicó un mensaje tan breve como contundente: "Simplemente gracias, Omar. Gracias por tu solidaridad, tu compromiso inigualable con la albiceleste y por ser un verdadero ejemplo a seguir". No fueron palabras al pasar: Souto era desde hace décadas el engranaje invisible que mantenía en movimiento a todas las selecciones argentinas, desde la mayor hasta las juveniles, pasando por futsal y fútbol playa en ambas ramas.

Su partida golpeó fuerte en Viamonte. Tanto, que la AFA dispuso que en todos los partidos del fin de semana se realice un minuto de silencio en su homenaje. Un gesto mínimo para un hombre que dedicó su vida entera a organizar giras, resolver problemas, coordinar viajes y asegurar que los planteles pudieran enfocarse en lo que realmente importaba: jugar.

Souto llegó a la casa madre del fútbol argentino en 1996 y, con el tiempo, se transformó en el responsable absoluto de la logística de todas las selecciones. Su rol era enorme y a la vez casi invisible para el gran público: armar calendarios, planificar concentraciones, gestionar vuelos, resolver contratiempos en tiempo real. Quienes lo conocieron coinciden en que no había situación para la que no tuviera un plan B… y un plan C.

Pero su legado tiene un capítulo que eclipsa a todos los demás: fue él quien encontró y trajo a Lionel Messi a la Selección. La historia, que él mismo relató años atrás, roza lo cinematográfico. En 2003, durante el Mundial Sub 20 de Emiratos Árabes, un delegado del Valencia les mencionó a Hugo Tocali y a Souto a "un pibe del Barcelona" del que hablaban maravillas. Nadie lo había visto. Nadie lo conocía. Y en una época sin plataformas, sin YouTube y sin scouting global, todo dependía de la intuición.

Al volver a Argentina, Tocali le pidió a Souto que lo ubicara. Y Souto hizo lo que sabía hacer mejor: rastrear, insistir y resolver. Se metió en un locutorio de Monte Grande, pidió la guía telefónica de Rosario, arrancó la página de los "Messi", hizo un par de llamados y dio con la abuela del chico. Ella lo conectó con un tío, el tío con Jorge Messi y, finalmente, el padre de aquel adolescente respondió del otro lado del teléfono: "Es Lionel. Al fin lo llamaron, porque mi hijo quiere jugar por Argentina". El resto, como suele decirse, ya es historia.

Con información de La Nación

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