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Economía

Se vienen aumentos de combustibles y servicios

Subirán entre este mes y marzo la nafta y el gasoil, la telefonía celular y la fija, la TV por cable, la luz y el gas.

Este diciembre viene con noticias y no de las buenas para los bolsillos de los argentinos, en un año en el que la pandemia del coronavirus empujó a la delicada economía a una caída histórica del PBI.

Según publica el diario El Día de La Plata, empresas que brindan servicios de Internet, cable y telefonía definieron aumentar 20 por ciento las tarifas a partir de enero próximo, según le comenzaron a avisar a sus clientes.

Los costos de estos servicios se habían congelado hasta fin de año, en medio de la pandemia de coronavirus.

Los especialistas afirman que estos aumentos tendrán un impacto en la inflación de diciembre y enero, cuyo piso calculan en 3,5 por ciento.

Las firmas proveedoras de Internet, televisión por cable y telefonía fija y móvil definieron aplicar esos ajustes, y aseguran contar ya con un primer visto bueno del Gobierno, aunque no hubo información al respecto desde el Ejecutivo. Argumentan la necesidad de aplicar esos incrementos para “mantener la calidad del servicio”.

“Con el fin de poder mantener la calidad de los servicios y en virtud de que la última actualización de precios fue realizada en marzo de este año, informamos que el 1º de enero de 2021 modificaremos los mismos hasta un 20 por ciento”, informó en la factura de diciembre la empresa Cablevisión Fibertel a sus clientes.

TeleCentro también informó en las facturas con vencimiento a noviembre que los precios se actualizarán hasta 20 por ciento a partir de enero.

En mayo, el Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM) informó que habían llegado a un acuerdo con las empresas para que no hubiera aumentos hasta el 31 de agosto.

Pero cuando las compañías habían anunciado ya ajustes del 11 por ciento para septiembre, el presidente Alberto Fernández anunció que congelaba hasta el 31 de diciembre las tarifas de telefonía celular y fija, los servicios de acceso a Internet y a TV paga, además de declararlos servicios públicos esenciales.

“De esta manera garantizamos el acceso a los mismos para todos y todas”, señaló en ese momento el Presidente.

“El derecho de los usuarios y consumidores es un derecho constitucionalmente reconocido. En lo sucesivo, no podrá haber ningún aumento sin la previa aprobación del Estado”, recordó el mandatario.

Por medio del decreto 690/2020, el Gobierno declaró los servicios de telefonía, Internet y cable como “públicos, esenciales y estratégicos en competencia”, por lo que ahora podría fijar un tope a los aumentos.

COMBUSTIBLES, LUZ  Y GAS

Esta semana se supo que el Gobierno decidió postergar hasta el 16 de diciembre la suba en el impuesto a los combustibles prevista para el lunes último, a través del decreto 965/2020 publicado en el Boletín Oficial.

El mismo indicó que “el incremento en los montos de impuesto correspondiente al segundo trimestre de 2020, surtirá efectos para la nafta sin plomo, la nafta virgen y el gasoil, desde el 16 de diciembre de 2020”. Asimismo, el decreto suspendió “toda otra actualización hasta el 15 de enero de 2021”.

El quinto incremento de nafta y diésel del año debía aplicarse una suba atada a un incremento impositivo, que de todas formas será el próximo 16 de este mes cuando el precio de los combustibles se incremente un monto que los especialistas calculan puede llegar al 5,2 por ciento. La semana pasada, YPF anunció un aumento de 2,5 por ciento promedio a nivel país en los precios de los combustibles; y Raizen subió un 2,96 por ciento.

En cuanto a los servicios públicos como la luz y el gas, ya está confirmado que a partir de marzo habrá un aumento en las tarifas que será segmentado en base a los ingresos de los clientes.

Desde la Secretaría de Energía están trabajando en un esquema “de transición”, tal como lo llamaron, el cual consistiría en que los subsidios que actualmente se destinan al sector energético sean direccionados para cubrir a los sectores que, según las autoridades, no tienen posibilidades de pagar una tarifa con aumento.

En el otro extremo están los que sí pueden hacerlo y lo harían con un incremento que llevaría el precio lo más cercano posible al valor real, mientras que en el medio quedaría un amplio espectro al que las boletas le llegarán más abultadas, pero en un porcentaje menor para que no dejen de consumir otros bienes y servicios, tal como dicen desde la secretaría a cargo de Daniel Martínez.


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