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Será el 23 de noviembre

La final de la Copa Libertadores entre River y Flamengo se jugará en Lima

Los conflictos en Chile obligaron al cambio de sede. La definición se dio luego de una reunión entre directivos de la Conmebol y los presidentes de ambos clubes.

Conmebol tomó una decisión drástica: cambió la sede de la final de la Copa Libertadores que disputarán River y Flamengo. A raíz de los conflictos en Chile, país que iba a albergar el evento, se determinó trasladar el encuentro al estadio Monumental de Lima, el sábado 23 de noviembre.

La determinación se hizo pública luego de la reunión llevada a cabo en la sede de la Confederación Sudamericana en Luque, de la que formaron parte autoridades de la Conmebol, Rodolfo D’Onofrio, presidente del Millonario, y su par del club de Río de Janeiro; Claudio Tapia, titular de la AFA, y representantes de la Confederación Brasileña de Fútbol y de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional de Chile. El cónclave duró más de cinco horas y en el mismo pujaron varias posturas.

El partido que definirá la sexagésima edición del torneo más importante del continente debía desarrollarse en Santiago de Chile, pero el estallido social que se inició el 18 de octubre pasado obligó a discutir la decisión. La Conmebol había ratificado en primera instancia ese sitio, pero en las últimas horas citó a los clubes involucrados a una reunión de emergencia.

Si bien se barajaron otras tres opciones como posibles variantes, finalmente triunfó la propuesta de Lima. La cancha tiene espacio para casi 80 mil espectadores; en consecuencia, dispone de más localidades que el Nacional de Santiago.

Cabe destacar que este será el primer año en el que habrá una final única en la Libertadores. Conmebol ya había anunciado en junio del 2018 que la fecha sería el sábado 23 de noviembre de este año y dos meses más tarde confirmó a Santiago como sede, por encima de otras opciones como Lima o Montevideo. La definición de la edición 2020, en tanto, se jugará en el estadio Maracaná, de Río de Janeiro, Brasil.

Ante la situación en el país trasandino se pensó la posibilidad de realizar una final ida y vuelta en Argentina y Brasil, pero la proximidad de las fechas del Mundial de Clubes (se inicia el 11 de diciembre) y la sanción al Millonario que lo obliga a disputar un partido a puertas cerradas echaron por tierra esta idea. También pesan dos antecedentes recientes: la violenta estadía que vivieron los hinchas de Independiente en Brasil para disputar la final de la Sudamericana contra Flamengo en 2016 y la agresión al micro de Boca en la definición de la Libertadores del año pasado.

(Fuente: Infobae)


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