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Proponen que La Plata deje de ser capital de la Provincia: Bahía ocuparía un rol estratégico

La iniciativa reserva para nuestra ciudad un papel clave en un modelo que busca darle más peso político y productivo al interior bonaerense.

Una idea que promete abrir debate empezó a circular con fuerza en la provincia de Buenos Aires: trasladar la capital bonaerense de La Plata a Junín. La propuesta pertenece al exdiputado nacional Miguel Saredi y al ensayista Luis Gotte, quienes plantean una reorganización territorial destinada a sacar parte del poder político del área metropolitana y acercarlo al interior productivo.

El proyecto está desarrollado en el libro Junín, capital de los bonaerenses, publicado por Editorial Dunken. Allí, los autores imaginan a Junín como nueva sede del gobernador y de un Poder Ejecutivo más reducido, apoyándose en su ubicación dentro de la Pampa Húmeda, su infraestructura y su conexión con corredores productivos, universitarios y tecnológicos.

La iniciativa, al menos sobre el papel, no contempla levantar una nueva ciudad administrativa ni encarar obras faraónicas. Saredi y Gotte sostienen que el cambio podría realizarse utilizando edificios e infraestructura ya existentes, acompañado por una reorganización funcional del Estado. La intención es que la mudanza no se convierta en una carga extraordinaria para las cuentas públicas.

Y La Plata, claro, no desaparecería del mapa institucional. El esquema le reserva un papel ligado a su fuerte perfil universitario, educativo y cultural, mientras que Mar del Plata conservaría su lugar como referencia turística. En paralelo, Junín, Tandil y Bahía Blanca aparecen como piezas de un eje territorial destinado a darle mayor protagonismo a las ciudades intermedias y fortalecer actividades agroalimentarias, industriales, científicas y tecnológicas.


Detrás del planteo hay un diagnóstico bastante más amplio que una simple mudanza de oficinas. Los autores cuestionan la concentración de población, recursos y decisiones alrededor del conurbano y advierten que ese fenómeno genera presión sobre servicios, infraestructura y recursos estratégicos. Del otro lado, sostienen, buena parte del interior bonaerense enfrenta dificultades para retener habitantes y transformar su capacidad productiva en mayor peso político.

Para Gotte, la elección de Junín tampoco sería casual: su posición geográfica, los accesos ferroviarios y viales y la presencia de infraestructura sanitaria, educativa e industrial la convierten, según su mirada, en un punto estratégico para conectar al Estado provincial con las regiones donde se desarrolla buena parte de la producción. Más que cambiar una dirección postal, la apuesta apunta a discutir dónde y cómo se toman las decisiones en Buenos Aires.

Por ahora se trata de una propuesta desarrollada por los autores y no de una decisión oficial para modificar la capital provincial. Sin embargo, el planteo pone sobre la mesa una vieja discusión bonaerense: cómo equilibrar una provincia marcada por el enorme peso demográfico del área metropolitana y un interior que reclama mayor protagonismo.

Con información de 0221

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