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Millonaria estafa virtual: salió de la cárcel y explicó por qué es inocente

Agustín Inti Viñuales habló del mundo de las criptomonedas. Y destacó: “Confío en que se sepa quién fue el verdadero delincuente”.

Agustín Inti Viñuales estuvo preso casi un mes a raíz de la causa por la megaestafa virtual denunciada por la constructora Ecosur S.A. que está integrada por el Grupo Bojanich (dueña de Bingo Bahía). En diálogo con LA BRÚJULA 24 y luego de haber recuperar la libertad, explicó por qué es inocente, desligándose de la maniobra.

“Estuve 26 días detenido. Me dedico al arbitraje de criptomonedas, implica comprar un activo digital y posteriormente venderlo a un precio más alto, como cualquier negocio convencional. Ese día estaba trabajando como cualquier otro y lo que hacía era poner un anuncio en una plataforma para que cualquier persona pudiera comprarme”, dijo Viñuales, en su charla con el periodista Germán Sasso.

Según consta en el expediente, lo que se investiga es una “defraudación informática de la que resultó damnificada la mencionada sociedad por un monto total de 155.895.000 de pesos entre las 9:45 y las 13:26 del 12 de octubre de 2023, fue transferida en un primer momento, desde la cuenta del Banco Provincia de Buenos Aires de titularidad de la sociedad a 9 cuentas bancarias distintas, utilizando -muy probablemente- el malware denominado ‘Grandoreiro’ (un troyano bancario)”.

Además, recalcó que “con el dinero robado me adquirieron criptomonedas como miles de personas que lo han hecho en todos estos años. La gente me puede abrir órdenes, por eso esta personas desde sus varias cuentas lo hicieron conmigo y otros tantos colegas. El trabajo que hago es como el que compra y vende dólares mediante un activo llamado USDT y a través de una plataforma digital”.

“A estas personas no las conocía, en todo este tiempo tuve más de 16 mil operaciones con 13 mil personas diferentes, para mi eran clientes más, como cualquier otro. Según la regulación existente en el país frente al arbitraje de criptomonedas me indica que no tengo la obligación de saber de dónde salen los fondos. Solo debo verificar que la cuenta en la que surge la orden y la del banco sean del mismo titular”, infirió, en otro segmento de la nota radial.

En paralelo, argumentó: “Como hablé con mis abogados Miguel Ángel Pierri y Valentín Fernández hará que haya más regulaciones para que en un futuro tengamos que saber el origen de los fondos. En este caso hubo intermediarios que luego compraron las criptomonedas, haciéndose pasar por clientes normales como los que tengo todos los días. Particularmente ese 12 de octubre, fue un día usual como cualquier otro, no noté nada que me llame la atención ni me haga saltar la alarma”.

“Los que vendemos tenemos un stock, un límite de dinero, hasta recomprar nuevamente y seguir operando. En ese interín, esta gente seguía operando y le compró a otras personas. Dentro de la plataforma que utilizo hay diferentes tipos de usuario y yo, como tantos otros, soy uno de los verificados. Tenemos una reputación, con una cantidad de órdenes completadas en los últimos 30 días que inspira confianza. También influye el tiempo que demoramos en liberar las criptomonedas”, agregó Inti Viñuales.

Explicando lo más sintéticamente posible cuál es su trabajo, detalló: “Las cripto son un activo digital que está en varias computadoras y tiene un valor atado al mundo convencional, en el caso de la que manejo yo al dólar o los bitcoins que van de la mano a las acciones. Estamos hablando de un mercado muy nuevo, de solo 15 años, por eso surgen trabajos como el mío, que es mi sustento de vida. En mi caso sería como un arbolito virtual. Nunca tuve ningún problema similar y mis abogados me dijeron que puedo seguir haciendo esto, más allá del miedo que tuve en un momento de que me pase algo similar. A esto me dedico y es lo que sé hacer”.

“Estuve preso una semana en Capital Federal y 19 días en la cárcel de Villa Floresta, un ámbito desconocido y en unas condiciones que no fueron las mejores. No la pasé bien, entiendo que la Justicia es así y hay que adaptarse porque no esperaba ni el allanamiento y, menos aún, quedar detenido. Solo a uno de los chicos que está prófugo lo conozco como colega, del resto no tengo idea de quiénes son y no tuve trato nunca con ellos”, señaló.

Por último, se animó a hipotetizar: “Respecto de este caso puntual, desde mi vago conocimiento del hackeo, creo que no hubiera podido suceder sin que una persona dé la información respecto de la cantidad de dinero que iba a haber en la cuenta, cuando iba a estar la plata ahí y cuál era la forma en la que se hacían los pagos. Confío en el fiscal De Lucía y que me hayan dado la libertad, gracias también a la declaración de mi contadora, por eso tengo confianza para que se sepa quién fue el verdadero delincuente detrás de este hecho”.

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