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informe especial

En el Centro Comunitario Spurr crece la demanda y la necesidad de donaciones

De acuerdo con la referente Mabel Agüero, con la crisis cada vez más familias se acercan buscar contención y alimentos. La droga es un flagelo que crece. Cómo ayudar.

Uno de los tantos talleres que se dictan en este trascendente centro de producción y trabajo

Cecilia Corradetti / La Brújula 24 / [email protected]

El Centro Comunitario Spurr San Ignacio de Loyola, situado frente a la vieja Estación Spurr (Diagonal Spurr 2726) necesita la ayuda de la comunidad frente al difícil contexto económico del país. Esto afecta de manera directa a las alrededor de 250 familias que acuden al lugar.

“La baja en el poder adquisitivo de la gente se nota en el incremento de familias pidiendo ayuda, especialmente alimentos. Este año, ante la crisis que se vive y el incremento de demanda, hemos priorizado a aquellas familias que mandan a sus chicos a realizar los talleres, apoyo escolar, deportes o capacitaciones”, indicó Mabel Agüero, referente del centro. Toda ayuda es bienvenida: alimentos o dinero que se puede donar a través de transferencias.

Dijo que frente a la inminente llegada del invierno y, por ende, de la época más crítica, también se solicita la donación de estufas eléctricas y frazadas para paliar las bajas temperaturas.

Es momento de amasar y los chicos están entusiasmados

Este año se agregaron algunos talleres, como “Cocineritos”, en el que principalmente participan niños y niñas con problemas condiciones como diabetes, celiaquía o autismo y aprenden a cocinar y comer saludable. También se inauguró “Cocina saludable” para adultos mayores con la premisa de enseñar tips a personas con ciertas enfermedades o que requieran alimentarse bajo algunas pautas. Los productos se cocinan a partir de la cosecha de la propia huerta.

El centro Comunitario San Ignacio de Loyola está ubicado a metros del Centro Integral Comunitario Envión, un programa provincial destinado a jóvenes y adolescentes de la ciudad.

“Nuestra población barrial no cuenta con asfalto. Son todas las calles de tierra, las familias que asisten son de clase social baja, con ingresos económicos escasos y ayudas sociales por parte del Estado. Se vive con mucha inseguridad por robos que suceden a diario. Muchas de las familias viven constantemente sumergidas en la violencia, ya sea psicológica, física o de género”, indicó la referente.

Otro flagelo que atraviesa al barrio es la droga y el alcohol, sostuvo. “En estos últimos años hemos visto un gran incremento de estas problemáticas que están destruyendo a nuestros adolescentes cada vez de edades más tempranas. Entre ellos muchos niños”, sostuvo.

El lugar asiste a más de 250 familias en diferentes áreas, algunos hogares son numerosos con seis a ocho integrantes cada uno, muchos de ellos monoparentales.

Manos a la obra en el Centro Comunitario Loyola

“Las viviendas de las familias son muy precarias y muchas de ellas son ranchos de chapa. Luego del temporal vivido el pasado 16 de diciembre quedaron en peores condiciones. Los terrenos son en su mayoría tomados por cada familia y no cuentan con la documentación necesaria para legalizar la situación”, indicó.

“Nuestros chicos asisten a las escuelas que están ubicadas en la zona, hay mucha deserción luego de terminar la primaria; el trabajo infantil doméstico y el embarazo adolescente son las causas de tal deserción”, concluyó Agüero.

Las actividades

Con el objetivo de crear una huerta agroecológica, impulsar huertas domésticas y entregar semillas a las familias, cada sábado de 11 a 13 se reúne la comunidad y aprovechan para compartir experiencias y cuidados de plantines, cosechas y siembras, así como disfrutar de un desayuno saludable. Las cosechas se reparten y también se utilizan para el taller de cocina saludable.

Por otro lado, ante diferentes necesidades de vestimenta y calzado, en el centro existe un ropero comunitario creado a partir de donaciones que las personas hacen llegar. Una vez cada 15 días se lleva a cabo una feria gratuita. También se administran y reparten donaciones de electrodomésticos, colchones, frazadas, muebles, etc.

Tres veces por semana, niños y adolescentes se reúnen con sus diferentes entrenadores de fútbol dependiendo de la categoría a la que pertenezcan y participan de la liga municipal. Se genera, así, un grupo de trabajo deportivo y donde se comparten salidas, recreación, eventos y festejos temáticos. Las categorías son Baby 1; Baby 2; Sub 13; Sub 15 y Sub 17.

El centro brinda apoyo escolar, básquet, pastelería, taller de maestro pizzero y rotisero; curso de mochilas y cartucheras, albañilería, repostería, costura, cocina saludable y limpieza institucional. “Cada martes y jueves, niños y adolescentes se reúnen en nuestro centro para las clases de apoyo escolar de todas las materias de primaria y secundaria, acompañados por alumnos de la UNS, quienes llevan adelante este espacio desde hace varios años”, indicó Agüero.

A su vez, cada sábado los chicos comparten entretenimientos y diversión con el fin de estimular el derecho al juego y poder acompañar a cada uno en sus etapas de desarrollo físico, intelectual y emocional.

Cerca de 150 familias disfrutan de una comida rica los días sábados preparadas por los voluntarios. También de lunes a viernes se prepara una merienda para los chicos que son parte del centro comunitario desde las 17 en adelante.

Cómo ayudar

Diagonal Spurr 2726, teléfono 291 154420129. Se necesitan alimentos y quienes deseen colaborar lo pueden hacer directamente transfiriendo al alias ESPINA.DIENTE.ARO. o acercándose a entregar los donativos.

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