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IndyCar: Canapino cerró una de sus mejores carreras en el GP de Detroit

El Titán partió desde el 17° puesto, escaló en el clasificador y hasta soportó un golpe para redondear una buena jornada.

En una semana hubo dos grandísimas carreras callejeras. Una fue el GP de Mónaco, que fue insoportable -salvo para los tifosi- por la escasez de adelantamientos. La otra, el GP de Detroit, que también lo fue pero por otras razones: entre tantas piñas, banderas amarillas y relanzamientos, que pasaron de entretener a tornarse repetitivos, prácticamente no se corrió. No se salvó ningún auto, con golpes en las máquinas de cada uno de los candidatos al triunfo (Herta, Palou, McLaughlin y otros), y Agustín Canapino no fue la excepción. Por fortuna para él, la piña no fue crítica, pudo continuar y metió uno de sus mejores resultados en el IndyCar.

El 12° puesto del Titán, partiendo desde el 17° en el que largó, fue un premio a la constancia y velocidad. En las 100 vueltas que se dieron en algo más de tres horas, el oriundo de Arrecifes exhibió ambas cualidades. Pero hay un tercer factor que excede a la habilidad del piloto y no puede dejarse afuera, y ese es la suerte: con tantos lances que en otras categorías habrían ameritado sanciones gravísimas, es un milagro que lo más feo que le pasó haya sido un golpe de coté con Pourchaire: el francés se tiró desde Indianápolis y no lo partió sólo porque su Chevrolet resistió.

La carrera del argentino, al igual que la de muchos otros que zafaron de los líos grandes (en la primera curva hubo una apilada de siete autos, por poner uno de tantos ejemplos), se basó en girar a un buen ritmo, esquivar y avanzar. Parar en boxes, retroceder algunos casilleros, aprovechar las banderas amarillas y volver a escalar. Y así, hasta los últimos giros en Detroit, se mantuvo en la pelea por alcanzar su mejor resultado histórico en el IndyCar.

Canapino marchaba 10°, igualando su performance top (lo consiguió en Thermal, en una fecha no puntuable), y un toquecito a la pared hizo que decayera su rendimiento, que se le pegara el pelotón de atrás y, a la postre, que lo adelantaran Ferrucci y Pourchaire. De todos modos, pasada la bandera a cuadros de una carrera que conquistó Scott Dixon (fue su 58ª victoria en la categoría yanqui), lo que hay que decir es que un 12° puesto era un grandísimo resultado. Ya abrochado, a ir por más en Road America, dentro de una semana, en un circuito que se ajusta más a las costumbres teceístas del Titán: rectas largas, curvas y contracurvas y mucha muñeca.

Fuente: LB24 / Olé.

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