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habló su abogada

Crimen del Barrio Cooperación: “Suárez es inocente, hay un asesino suelto”

Virginia Stacco adelantó que José María Suárez va a declarar en el segundo día del juicio por jurados por el homicidio de Zulema Denda.

Este martes será la segunda jornada del juicio por jurados por el crimen de Zulema Denda, la mujer que fue ultimada violentamente en su casa del Barrio Cooperación. Virginia Stacco es la abogada del imputado en el caso es un vecino de la víctima, José María Suárez, y en diálogo con LA BRÚJULA 24 no solo confirmó que su cliente va a declarar, sino que defendió su inocencia.

“Suárez ya declaró dos veces en el marco de la instrucción y lo va a hacer hoy también. Él no es el asesino de Denda, es algo que venimos discutiendo hace casi tres años en los que está detenido. Dio datos de relevancia que no fueron investigados en su profundidad. Si supiera quién la mató, mi cliente no estaría detenido”, mencionó Suárez, en su charla con el periodista Germán Sasso y el fiscal Christian Long.

Luego, comentó que “todo se inicia porque se lo acusa de haber roto una tarjeta de memoria que tenía en su poder, la cual en realidad estuvo en manos de muchas personas. La misma la tuvo el imputado, 20 minutos, en el lugar de los hechos, delante de la Policía y el fiscal. Como testigo del procedimiento nunca estuvo a solas. Él fue quien hizo la denuncia a raíz de la desaparición de la vecina y convocó a la Policía. Lo hizo porque una inquilina le había preguntado por la señora a la cual hacía mucho que no veía”.

“(Suárez) Fue testigo de procedimiento, la tarjeta de memoria pasó por varias manos hasta que llegó a la comisaría y a la hora y media se dice que la misma estaba quebrada. Ahí es cuando se inician las sospechas hacia mi defendido. Las pruebas se sostienen en la presunción de que él rompió la tarjeta. No se llamó a todos los efectivos implicados. La tarjeta estaba rota, pero el sobre no. Y respecto de los dólares, el imputado refirió por qué estaban en su poder porque se los había vendido y ella desconfiaba porque eran viejos. Como la mujer no los quiso, él se los volvió a comprar días después. Ambos hacían transacciones con moneda extranjera”, añadió en otro segmento de la nota radial.

En paralelo, teorizó que “esos elementos de prueba no sirven para mandar a una persona a prisión toda la vida, permitieron que el árbol tape el bosque. Lo que hicimos fue tratar de, por todos los medios, abrir la tarjeta. Mandamos a hacer una pericia a Buenos Aires para recuperar la información, un trabajo que pagó el propio imputado. Ni siquiera estábamos seguros de lo que podía contener porque cuando la Policía llegó al lugar, la luz estaba cortada, alguien hubiese querido que en ese momento la cámara no grabara. Presumen que la tarjeta tenía algo, que la rompió el imputado, no se puede con eso condenarlo a prisión perpetua”.

“No sé por qué se rompió la tarjeta, alguien cortó la luz para no salir grabado en las cámaras. Tampoco tenía sentido romper la memoria de las cámaras porque había dos memorias de las cámaras. El asesino no es Suárez. Su acusación se basa en diez dólares que tenía en su poder de manera circunstancial y a la presunción de que rompió la cámara. La señora hacía 15 años que estaba distanciada de su familia y él era su hijo, le compraba cosas para su hogar y una camioneta, cómo va a matar a la gallina de los huevos de oro”, indicó Stacco.

Consultada por las inconsistencias, la abogada refirió que “faltaron joyas y hubo 15 días con el celular encendido en el sector de Sesquicentenario con mi defendido preso. Hay muchas inconsistencias. Hay una sola transferencia bancaria hecha alrededor de las 23:30, mientras él jugaba a un juego de casino y el dinero entró a la cuenta de Suárez y de ahí a una chica que le vende monedas virtuales. Eran 8 mil pesos que le envió Denda. A ella la mataron, se cree, entre las 12 de la noche y las 6 de la mañana. El fiscal sostiene que Suárez tenía en su poder el celular de la víctima, cosa que se demostró que no era así. Las joyas las debe tener el asesino, nunca las encontraron. A Suárez lo separaron de su familia, se está jugando la vida en este juicio”.

“No fue un robo al voleo porque la señora abrió la puerta, pero desconocemos quién fue que la ultimó porque mi defendido no conoce a todas sus amistades, solo a algunas que iban a tomar mate a la tarde. El fiscal está desesperado por una condena, hace tres años que una persona inocente está presa. No sería tan insistente si la situación no fuera así, estoy muy convencida no sólo por lo endeble de la prueba, le creo lo que dice y hay muchas cosas que no se investigaron. Aparecieron un montón de personas que declararon, nunca se pudo establecer una línea cronológica de lo que hizo la señora. Supuestamente ella tenía mil dólares, pero nadie mata de una manera tan brutal por esa suma. Para mí había otro motivo”, finalizó.

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