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en la brújula 24

Habló la periodista que destapó un escándalo judicial en La Rioja

La palabra de Josefina López Mac Kenzie.

Josefina López Mac Kenzie es una de las periodistas que reveló un verdadero escándalo de corrupción en La Rioja, a raíz de la denuncia a una jueza por pedir $8 millones para agilizar el expediente de una sucesión.

Tal como evidencia el trabajo realizado por la profesional, todo se originó cuando una comerciante acusó por ‘concusión’ a la jueza Norma Abate de Mazzucchelli, presidenta de la Cámara Cuarta en lo Civil, Comercial y de Minas de La Rioja, y vicepresidenta de la Asociación de Mujeres Jueces de Argentina.

Y quedó la prueba registrada en una cámara oculta.

“Nos llegó la denuncia al equipo de Telenoche Investiga y empezamos a trabajar hace más de dos meses, hasta finalizar ayer con lo que se vio al aire y con la búsqueda de las explicaciones de la jueza. Esto generó mucho impacto en el Poder Judicial de La Rioja. Entiendo que sigue en el cargo, porque se tienen que activar determinados mecanismos en el Consejo de la Magistratura, me imagino que recién comenzará a caminar hoy”, le contó López Mac Kenzie a La Brújula 24.

Y en esa misma línea, agregó: “Ella se sorprendió, pero me dio la sensación de que está acostumbrada a esta práctica. Cuando le decía inicialmente a la mañana que queríamos hablar con ella, que teníamos una denuncia, me dijo que no le importaba”.

“Luego me dijo que me iba a recibir y eso nunca sucedió. Nos quedamos unas cinco horas esperándola hasta que entendimos que se estaba escabullendo por la cochera. Fuimos a buscarla y nos terminó diciendo que ella era una jueza de carrera, que es cierto porque está hace 30 años ahí, es muy conocida en La Rioja”.

“Nos negó todo, decía que estábamos haciéndole daño a su carrera, incluso corrió la cámara con la mano. Acá hay un tema muy bizarro, el cual se ve en la cámara oculta cuando pide el dinero y lo fundamenta en su mal sueldo”, indicó.

Y siguió, con relación a la metodología empleada por la magistrada: “Había un depósito de la persona fallecida en un banco y solo faltaba una firma de ella para que la familia pudiera retirarlo. Habló de un costo y mandó el oficio en tiempo récord. Luego, fue en persona al comercio de la denunciante a decirle que le cumpliera, y le mandó más de una vez mensajeros, gente que trabaja para ella, a decirle que la estaba esperando”.

Después de la nota, remarcó la profesional, “vino un montón de gente a verme y decirme que les había pasado lo mismo con otro juez o jueza, por lo menos diez personas”.

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