WhatsApp de Publicidad
Seguinos

emotivo regreso

A los 99 años, un campeón del mundo en básquet volvió al mítico Luna Park

Ricardo Primitivo González. Foto Infobae

El emocionante regreso de Ricardo Primitivo González al mítico Luna Park es un tributo vivo a la historia del deporte argentino. A punto de cumplir 99 años, González -campeón del mundo en básquetbol- llega al estadio con una mezcla de nostalgia y entusiasmo, rememorando los días en que este lugar fue testigo de su gloria deportiva más grande. A pesar del largo viaje desde su hogar en Pilar, la alegría que siente al regresar a este icónico recinto es palpable, alimentando su espíritu y vitalidad.

Para González, el Luna Park no es solo un estadio, sino un santuario lleno de recuerdos imborrables. Su emoción se desborda cuando recibe un regalo especial: una réplica de la pelota utilizada en el Mundial de básquet ganado en Buenos Aires, un momento que marcó la historia del deporte argentino. Este gesto despierta en él memorias vívidas de aquellos días de gloria y triunfo, cuando el estadio vibraba con la emoción de la victoria.

Mientras recorre las entrañas del Luna Park, González revive momentos inolvidables de su pasado como campeón mundial de básquet. Sin embargo, también reflexiona sobre los desafíos y las adversidades que enfrentó su generación, especialmente la suspensión injusta que sufrieron muchos jugadores debido a motivos políticos. A pesar de estos oscuros episodios, González elige enfocarse en la emoción y el honor de regresar al lugar que alguna vez fue su hogar deportivo.

La visita de González al Luna Park es un recordatorio de la importancia del legado deportivo y la camaradería que trasciende el paso del tiempo. A medida que comparte sus recuerdos con los presentes, su risa contagiosa y su espíritu optimista iluminan el estadio, recordándonos la importancia de celebrar los logros del pasado y mirar hacia el futuro con esperanza y determinación. Su historia es un testimonio viviente del poder del deporte para unir a las personas y trascender las barreras del tiempo y el espacio.

“Cuando me dijeron que iba a venir al Luna me agarró una emoción muy grande. Para nosotros, los jugadores de mi época, jugar acá era una maravilla. Imaginate salir campeón mundial…”, evoca, evitando caer alguna lágrima, mientras hace un paneo visual por el lugar. “Es un privilegio estar acá, que hayan tenido esta idea, de volver, a días de mi cumpleaños… Y hacerlo a mi edad… No sé, es especial. Algo muy emocionante”, suelta ya con los ojos algo vidriosos, mientras trata de recordar cuándo fue la última vez.

Con información de Infobae

Lo más leído