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Pastilla para la Memoria

Manu y la “palomita” del siglo: a 18 años del histórico triunfo argentino

“Manu” recreó una jugada de características futboleras para dejar en el camino al poderoso equipo europeo. Fue el puntapié inicial para luego colgarse la medalla dorada en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004. Escuchá.

El 15 de agosto de 2004 será siempre recordado como el día en que Emanuel Ginóbili le mostró al mundo de qué estaba hecho.

Sin margen para pensar, como una presa a punto de ser cazada, usó su instinto para inventar una acrobacia que recorre desde hace 18 años la memoria de los fanáticos del básquet mundial.

Nunca antes en la ciudad de los Juegos Olímpicos se vio algo semejante. “Manu” recreó una jugada de características futboleras para ganar un partido de básquet. Y no cualquier partido. Sino para ganarle a Serbia, la superpotencia que le había arrebatado polémicamente a la Generación Dorada el mundial de Indianápolis dos años atrás.

Dice el diccionario futbolero que “palomita” es una acrobacia usada en el fútbol y sus deportes derivados —el fútbol sala y el fútbol playa—, que consiste en saltar hacia adelante, colocar el cuerpo en posición horizontal, cabecear el balón para despejar o rematar, y bajar los brazos para amortiguar la caída.

Ginóbili hizo algo parecido, pero necesitó de sus dos manos para agarrar la pelota, saltar hacia adelante, ponerse en posición semi horizontal y, por último, lanzar en movimiento hacia un aro de 45.7 cm de diámetro, ubicado a más de tres metros de altura. Todo esto en tan solo 0.9 segundos, más rápido que cualquier atleta en toda la villa olímpica.

El impacto fue tan grande cuando esa pelota entró al aro y decretó la victoria 83-82, que el equipo argentino se apiló encima del héroe y construyó una pirámide humana para inmortalizar el festejo. Hasta Rubén Magnano, el técnico exigente e inmutable de la Generación Dorada, dejó de lado el personaje y desató su locura regalándonos una corrida memorable.

Quizá la historia de la Generación hubiese sido diferente si esa pelota no entraba. Tal vez no. Lo cierto es, que, como el gol del Diego a los ingleses, “La Palomita” de Manu se volvió eterna.

Fuente: Cadena 2

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