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BUSCAN MAYOR PRECISIÓN

Un argentino participa del debate científico del segundo como unidad de tiempo

Héctor Laiz, representante del INTI, se sumó a las conversaciones que llevan adelante 18 referentes de todo el mundo.

Durante esta semana, 18 especialistas de diferentes naciones se reúnen en Francia con el objetivo de modificar el modo en el que se mide el segundo. Buscan, sencillamente, que la unidad de tiempo sea definida con mayor precisión.

De esta manera, los relojes atómicos con base en el cesio (metal que se halla en formaciones rocosas) que se emplean actualmente darán paso a los sofisticados relojes ópticos, que tendrán como parámetro a otro elemento químico, todavía en discusión. La docena y media de referentes, entre los que se encuentra el argentino Héctor Laiz, del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), se hallan en Sèvres, una ciudad francesa a medio camino entre París y Versalles. Participan del Comité Internacional de Pesas y Medidas que por estos días se propone confeccionar una hoja de ruta para redefinir el segundo hacia el final de la década.

“La definición de las unidades de medida van cambiando de acuerdo a la evolución tecnológica, con la meta de ir logrando mayor exactitud. Dentro del sistema internacional de unidades, la del tiempo es el segundo y es lo que discutimos en la actualidad”, explica Héctor Laiz, gerente de Metrología y Calidad del INTI, único representante sudamericano en el Comité desde el 2016. Luego continúa: “Realizar esta modificación tiene sus pasos, porque hay que estar muy seguros. Después no se puede volver atrás. Pienso que quizás para 2030, los nuevos relojes ópticos podrían hasta comercializarse, a un precio que podría rondar los 300 mil dólares”.

El motivo principal de la transformación se relaciona con mejorar la incertidumbre y acceder a mediciones más robustas y mejor calibradas. “Hasta el momento, el segundo estaba basado en una definición vinculada con la transición de microondas del átomo de cesio. Ahora se quiere definir el segundo a partir de una transición de rango óptico”, apunta Diego Luna, físico del INTI y responsable del Laboratorio de tiempo y frecuencia. Se trata, en definitiva, de una frecuencia mucho más alta que generará una mayor definición de la unidad.

En qué consiste la transformación

Hasta fines de la década del 60, el segundo se definía a partir de la velocidad de la rotación de la Tierra. Sin embargo, había un problema: el fenómeno no era lo suficientemente uniforme, en la medida en que estaba condicionado por diversos aspectos como los efectos gravitatorios y la fuerza de las mareas. Esta situación condujo al empleo de relojes atómicos basados en la frecuencia de resonancia atómica. A partir de allí, el Sistema Internacional de Unidades decidió que la unidad del tiempo pasaba a establecerse a partir del período de la radiación electromagnética que emite el átomo de cesio, cuando realiza una transición entre dos estados energéticos. “Cuando un átomo realiza dicha transición emite una radiación que es de una frecuencia particular y constante. Por la tecnología disponible en aquel momento se escogió al cesio. Ello permite tener un segundo de una exactitud considerable”, explica Laiz.

“Hace unos años se desarrollaron relojes ópticos que realizan una transición a una frecuencia mucho más alta: de los gigahertz se pasó a los terahertz”, agrega. Al contar con una frecuencia más alta, poseen más resolución y permiten medir tiempo con mucha mayor exactitud (son entre 100 y 1.000 veces más exactos).

Fuente: Página 12

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