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no encuentran traductor

“No entiendo”: el argumento del chino acusado de abuso

Se trata del dueño de un supermercado ubicado en 11 de Abril al 100, que fue denunciado por tres mujeres. Ahora desplegó una llamativa estrategia para ganar tiempo.

Leo –así se identificó– es el responsable del supermercado chino ubicado en calle 11 de Abril al 100 que meses atrás fue denunciado por abuso sexual por tres mujeres. Y ahora vuelve a ser noticia por una insólita razón.

En aquella oportunidad, LA BRÚJULA 24 se hizo eco de la grave acusación efectuada por una joven que aseguraba que el oriental la había manoseado mientras le daba las instrucciones para comenzar a trabajar en su local.

Ella se llama Virginia y en contacto con esta emisora relató que “al principio estaba todo bien, me llenaba varios carritos y yo iba reponiendo en las estanterías, ahí cada vez que pasaba por atrás me rozaba con la mano los glúteos, pero no me alarmé”.

Y agregó: “Él había escondido la llave en la caja. También me hizo guardar mi cartera en un placard. Seguí llenando estanterías y me dijo que fuera a envolver frutas y verduras en bandejitas. Ahí fue cuando empezó cada vez más a pasarse y yo tenía mucho miedo porque el negocio es grande, el depósito es gigante y tiene un patio inmenso”.

“Me hizo cortar fiambre y seguía con el roce. Yo intentaba correrme y él volvía. Mi cabeza iba muy rápido, aparte soy estudiante y mi familia está lejos, solo tengo a mi novio. Decidí aguantar y tratar de esquivarlo, pensaba que si le decía algo me iba a violar o querer matar. En ese momento creí que era lo mejor para mí. Me tocaba con la mano y con su miembro”, explicó con la voz entrecortada.

En su descargo, Virginia indicó que ni bien pudo salir del comercio, se encontró con su pareja y se puso a llorar por lo ocurrido. “Estaba mi novio esperándome afuera, que cuando le conté lo fue a buscar pero nunca le abrió la puerta el chino. Estaba en un estado de shock, lo primero que me salió fue llamar a mi mamá”.

Cuando el chino “entendía”

Por su parte, el acusado se defendió: “No fue así. Yo la hice poner mercadería en el salón nada más. Es un lugar chico, le decía que no cortara así para que no cortara su dedo”. Y dijo que “si ella decía que se quería ir le abría, no estaba escondida mi llave. El dueño del local es mi primo, yo soy encargado”.

La estrategia de la defensa

Ahora, el comerciante desplegó una llamativa estrategia para ganar tiempo. Mediante su abogado Juan Ignacio Vitalini, dice que no comprende el idioma y nadie encuentra un traductor para ayudarlo.

Eso llama la atención de los investigadores, sobre todo teniendo en cuenta que él ya se ha pronunciado públicamente.

Por esa condición, manifiesta el acusado, está en inferioridad de condiciones para enfrentar una indagatoria y se estaría violando su derecho a defensa. Estiman que quienes podrían oficiar de traductores están haciendo una suerte de “causa común”.

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