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Por Martín Moyano

Prevenir o no prevenir, he ahí la cuestión

Por Martín Moyano, Director de Ordenamiento Urbano

Frente a los conflictos que se enmarcan en las problemáticas de seguridad (por caso la seguridad vial) es común escuchar a los diferentes actores de la sociedad exigir a los gobiernos mayores esfuerzos en materia de prevención. De esta forma el reclamo cobra vigor, pero no siempre contenido. Es claro que la primera reflexión después de un hecho negativo sea la de trabajar en prevención, pero ¿qué implica trabajar en prevención?

Implica trabajar de forma planificada para disminuir los riesgos de que un hecho disvalioso (por caso un incidente de transito) ocurra. Los incidentes de transito una vez ocurridos, permiten reconstruir una casuística que nos lleva a explicarlos, y entender que casi siempre pudieron evitarse. La prevención en materia de seguridad vial implica enfocarse en analizar esos factores de riesgo que conjugados producen un incidente, y descubrir en ellos patrones que se repiten y que los llevan a que se desencadenen, para precisamente anticiparlos.

Este análisis lejos de ser simple, es complejo y lleva a conjugar las visiones de las diferentes áreas de expertice para poder dar una respuesta. Un incidente de transito puede ser evitado con controles, pero también con algo mucho más simple, como la colocación de un semáforo. Sin embargo, es el trabajo elaborado sobre datos empíricos el que produce un análisis de la situación que se ajusta a la realidad y permite discernir entre una respuesta o la otra, o entre varias y sus diferentes momentos de aplicación. Sobre todo, teniendo en cuenta un factor importante: como toda acción de intervención en la comunidad, corremos el riesgo de trasladar el problema a otra área y no solucionarlo.  

Es la complejidad del problema la que impide que una medida  por si sola pueda ocasionar el efecto positivo buscado: evitar un incidente. Se trata de factores múltiples que se conjugan. Eventualmente una medida puede evitar un incidente de tránsito en determinada esquina, pero si lo que queremos es reducir drásticamente el problema de forma global, será solo el impacto de políticas integrales que conjuguen respuestas de diferentes áreas las que lo conseguirán. Es el semáforo y el control, pero también la educación vial y la difusión de la problemática.

Focalizarnos exclusivamente en controlar las situaciones solo nos enfoca en una pequeña área de la prevención. La prevención negativa, la cual busca intimidar a los ciudadanos mediante el miedo a sufrir una consecuencia negativa frente a la acción disvaliosa, se busca disuadir al futuro infractor (no tomo alcohol porque pierdo el auto)   Pero la prevención negativa por sí sola no alcanza para solucionar de fondo el problema. Todo el derecho penal clásico se basa en esta premisa, y sin embargo los delitos no disminuyeron. Debemos conjugar esa política con otras de prevención positiva, y reforzarlas mediante la educación y el debate serio y responsable de este cambio cultural en los ciudadanos. La toma de conciencia por parte del ciudadano es fundamental, y el rol de los medios en este punto es transcendental. Es el debate de los temas de seguridad lo que garantiza en definitiva un análisis profundo que impacte en la opinión pública.

La solución al problema está precisamente en enfocarnos en la prevención, pero con contenido. Es decir, en las acciones que permitan anticipar los incidentes desde el punto de vista negativo, pero también, y más importante, en el debate serio y responsable. Y en la transparencia con la que se divulgue este debate, para abordar consensos sólidos que nos permitan a largo plazo cambiar la noción cultural. Es decir, que nuestra ciudad en definitiva maneje mejor, de forma responsable, y así construyamos un tránsito amigable.

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