WhatsApp de Publicidad
Seguinos

INFORME ESPECIAL

Cómo cuidar los ojos para mantener la vista sana con el paso de los años

En el marco del Día Mundial de la Visión conmemorado el jueves último, especialistas locales dieron su parecer sobre los hábitos nocivos para uno de los órganos más sensibles del ser humano.

Por Leandro Grecco / [email protected]
Instagram: @leandro.grecco – Twitter: @leandrogrecco

El jueves 14 de octubre se celebró mundialmente el Día de la Visión -una iniciativa de la Organización Mundial de la Salud y de la Agencia Internacional para la Prevención de la Ceguera.

La fecha tiene por objetivo crear conciencia social sobre la importancia de la salud ocular y garantizar un mejor acceso a servicios oftalmológicos de calidad, una necesidad imperiosa por la importancia de los controles periódicos para preservar una de las funciones más importantes del cuerpo humano.

En La Brújula 24, expertos en el tema aportaron sus conocimientos para generar conciencia en la población, en un contexto desfavorable desde múltiples factores como la prolongada exposición a dispositivos móviles, pasando por la venta irregular de anteojos y la pandemia que, cuando no, también hizo lo suyo.

La importancia de la consulta en niños

El doctor Sebastián Rivera Moirano es un conocido oftalmólogo de la ciudad y fue el primero en dejar su testimonio: “No es recomendable esperar a que aparezcan los síntomas antes de acudir a un profesional. Lo que la población debe entender que no vemos con los ojos, sino con el cerebro, que es donde se forman las imágenes. Se trata de un órgano que se termina de desarrollar alrededor de los seis años de vida. Por eso sería fundamental que los padres comprendan que los niños deben ser evaluados antes de esa edad”.

“El principal síntoma por el que un paciente consulta está ligado a la falta de visión, sea un chico o un adulto, pero con un control temprano en los primeros años de vida, contamos con técnicas para poder medir su situación. Hay gente que ve de un solo ojo y no sabe que del otro no, eso en un niño no se expresa porque con un ojo sano, el otro se acostumbra a ver menos y cuando pasa la edad de la que estamos hablando, ya es tarde”, indicó en una breve pero productiva charla con este medio, en su consultorio del macrocentro.

Y lo argumentó del siguiente modo: “Con un tratamiento, es decir el anteojo que el chico necesita, y un parche en el ojo que ve bien un par de días por semana se le puede aumentar la calidad de visión hasta llevarla a 10/10 en la mayoría de los casos. Es vital comprender la importancia de estas medidas preventivas para evitar que en un futuro le ocasionen problemas de índole laboral, porque la falta de tratamiento puede impedirle  hasta obtener una licencia de conducir”.

“El ojo humano no nació para ver objetos muy cercanos, se creó para vivir al aire libre, cazar, pescar y el tiempo que mirábamos de cerca en la edad antigua era muy poco. El esfuerzo que hace el ojo para enfocar es mucho mayor, pone de manifiesto la musculatura que se llama acomodación y es como el zoom de una cámara de fotos. Mirar la pantalla del celular, la tablet o una computadora implica que pasando los 50 minutos hay un mecanismo que se llama espasmo de acomodación que significa que ese zoom se agota y al ojo le sigue costando mantener el foco para ver de cerca”, sostuvo Rivera Moirano.

Es así que lo graficó con claridad: “Una buena práctica es tener 10 minutos de descanso por hora, mirando a lo lejos, posando la vista en objetos que estén de 20 metros en adelante. De esta manera, el músculo recupera la elasticidad para seguir observando de cerca. Otro aspecto clave está vinculado con la lubricación del ojo que ante la exposición a pantallas, baja el ritmo de parpadeo, fundamental para generar las lágrimas necesarias para evitar la irritación de la vista”.

“Hay gente que viene y me dice que termina el día muy cansada, desesperada y cuando le pregunto me cuenta que pasa nueve horas en el trabajo enfrente de la computadora. Es la misma lógica que aquel que carga bolsas en su hombro y es natural que le duela la espalda”, referenció quien ejerce la labor desde su consultorio de Estomba al 600.

Claro que la ciencia ha hecho un aporte invalorable en virtud de preservar la visión: “Las cirugías han avanzado mucho en los últimos años. Las llamadas refractivas, que existen para dejar de utilizar anteojos, son aptas para prácticamente todas las patologías, siempre dependiendo de la graduación o tipo de aumento que tenga el paciente para determinar la técnica que se utiliza”.

“Hoy se realizan operaciones en la parte anterior del ojo, denominada córnea, a las del cristalino que es otra lente intraocular que hoy se extrae mucho más temprano que en otras épocas, siendo esta última definitiva, a diferencia de la primera mencionada que corrige el aumento hasta que a los 65/70 años requiere de una nueva intervención porque el cristalino se vuelve opaco, lo que se conoce como catarata”, añadió, poniendo énfasis en las patologías más comunes.

Por último, Rivera Moirano admitió que “no hay ninguna cirugía que no revista riesgos, en general son de moderado a bajo en relación a las complicaciones graves que puedan aparecer. El porcentaje de posibilidades de que una operación falle es el mismo que el de la caída de un avión en pleno vuelo. Como cirujano, uno pone en la balanza los riesgos y beneficios, por eso en algunos casos indicamos que no es conveniente realizar una operación”.

“Pacientes diabéticos deben controlar su retina periódicamente”

Otra opinión que complementa lo expuesto anteriormente es la de la doctora Cecilia Borelli, oftalmóloga de trayectoria en la ciudad que también aportó sus conocimientos en este artículo: “En lo que se refiere al cuidado de su visión, el bahiense es en general responsable, ya que no solo realiza sus controles periódicos, sino también participa de las campañas de prevención de ceguera por glaucoma retinopatía diabética y ambliopía, destinadas a la comunidad, promovidas por las Sociedades de oftalmología y la Asociación de Oftalmólogos de Bahía Blanca, realizadas por diferentes instituciones”.

“Asimismo, existe un gran compromiso de la comunidad educativa que solicita, el programa Bahía Ve que es coordinado por la Secretaría de Salud, en él se realizan controles a los niños de 1 EPB, mediante una evaluación oftalmológica completa, proporcionando la corrección óptica necesaria y brindando pautas de cuando realizar los controles oftalmológicos pertinentes”, sostuvo Borelli, quien desarrolla su tarea cotidiana en Bravard al 500, atendiendo a cientos de bahienses que acuden a su ayuda.

“En tiempos de pandemia se difundió en los distintos establecimientos un video de los cuidados oftalmológicos en tiempos de uso excesivo de dispositivos, producto de la virtualidad”, manifestó la doctora, al tiempo que agregó: “En nuestra ciudad, más precisamente en octubre de 2018, se conformó la Asociación de Oftalmólogos de Bahía Blanca. Allí, trabajamos en conjunto para informar y promover el cuidado de la salud visual, a partir de la apertura de los establecimientos y consultorios bajo estrictas normas de bioseguridad para la pandemia por Covid-19”.

Consultada con relación al comportamiento de sus pacientes en estas últimas semanas, reconoció que “la comunidad fue retomando los controles pertinentes. Es importante recomendar que no se postergue la consulta ya que hay patologías hereditarias, que pueden complicarse si no son detectadas a tiempo poniendo en riesgo la visión, tales como la ambliopía en los niños, que es un ojo vago, donde el mismo no desarrolla visión normal, otra es el glaucoma, que es la presión intraocular aumentada asintomática y puede llevar a la ceguera a los mayores de 60 años, a los cuales se les puede detectar a tiempo una enfermedad de la retina que puede afectar la capacidad de leer, la degeneración macular relacionada con la edad”.

“Los pacientes diabéticos deben realizarse un control periódico de su retina, ya que esta enfermedad es la principal de las causa de ceguera en etapa laboral”, reflejó Borelli sobre el otro tramo de la charla.

Y se detuvo en uno de los temas que más la preocupan y que casi esclavizan a las nuevas (y no tan nuevas) generaciones: “Actualmente a partir del aumento de uso de pantallas y dispositivos se sabe que, además de una predisposición hereditaria de presentar miopía, hay un factor ambiental, y que la misma va a afectar en 2050 al 50 por ciento de la población, aumentando el riesgo de sufrir cataratas, glaucoma, maculopatía miópica y riesgo de ceguera”.

“A partir de la virtualidad hubo un incremento de alteraciones visuales producto de la excesiva exposición a dispositivos. Es por esto que es importante realizar la evaluación con un médico oftalmólogo, ya que el mismo además de la prescripción de anteojos, va a evaluar el estado de la salud visual y las afecciones oculares que puedan relacionarse con patologías sistémicas”, explicó, graficando la necesidad de no postergar las consultas.

No obstante, marcó una diferencia: “En los niños los controles deben realizarse al nacer para determinar el reflejo rojo que indica que no hay cataratas permitiendo el pasaje de la luz para el normal desarrollo de la visión. A los seis meses, al año, a los tres años, al ingreso a la primaria y luego cada dos años. Esta periodicidad permitirá detectar miopía, astigmatismos, hipermetropías, ambliopías, infecciones por parásitos, lesiones de retina, presión ocular elevada y tumores”.

“En los adultos a partir de los 40 años, deben controlarse anualmente cuando aparece la presbicia, que es la dificultad para enfocar de cerca por modificaciones en el cristalino. Es importante realizar un examen oftalmológico completo para controlar la presión ocular, determinar si hay cataratas o alteraciones retínales”, mencionó sobre el epílogo de su alocución.

Al cierre, subrayó: “También es sumamente vital recalcar que los lentes recetados o con filtros específicos para la utilización de dispositivos electrónicos, filtros ultravioleta para el sol deben ser adquiridos en ópticas. No obstante, la consulta más frecuente de la gente es por errores refractiva, es decir por la dificultad para ver, el cansancio visual que se denomina astenopía y ojo seco por el uso de dispositivos”.

La venta informal de anteojos, un problema a resolver

Para el final, Horacio Fortunato (titular de una de las ópticas de vanguardia en Bahía Blanca y la región) también se explayó en La Brújula 24 sobre aspectos vinculados con la temática en cuestión, exponiendo en relación a su experiencia en el rubro como parte de una empresa familiar que lleva décadas en la venta de artículos para el cuidado de los ojos.

“Cuando se declaró la pandemia las ópticas estuvieron cerradas cinco semanas, al igual que otros rubros y actividades. Al retomar la actividad, el Colegio de Ópticos nos permitió trabajar cuatro horas por día, algo que se fue ampliando con el correr del tiempo y exigiendo la implementación de un sistema de turnos para la atención de anteojos recetados, de suma comodidad para el cliente y para el óptico ya que se evita  que se produzca un aglutinamiento de personas en el local, y más aún cuando este tipo de visita demanda una dedicación de tiempo generalmente prolongado, a diferencia de otro tipo de atención como lo es la provisión de productos de asepsia para lentes de contacto y la adquisición de anteojos de sol”, mencionó, sobre el contexto actual.

No obstante, indicó que “con el paso de los meses, el flujo de clientes fue en ascenso, llegando al día de hoy a los mismos niveles pre pandémicos. Nuestro Colegio establece un reglamento claro, un código de ética y un protocolo a respetar”.

“En cuanto al tema de los anteojos de sol es oportuno transmitir que aquellos que se ofrecen en las ópticas cuentan con una previa inspección del Ministerio de Salud, donde se muestra que no tienen aberraciones y cuentan con los filtros indicados para proteger la visión de toda radiación nociva, cubriendo así todos los requerimientos del cliente”, señaló, añadiendo que “no sucede lo mismo con la oferta de anteojos de sol en la vía pública o en algunos locales de ropa ya que suelen ser imitaciones de colecciones prestigiosas y están lejos de cumplir los requisitos ópticos antes expuestos”.

Aunque dejó en claro que “no se trata de oponerse porque sí, opacando al otro, sino de demostrar con información la diferencia entre un artículo que se consigue en una óptica del que se ofrece en otro lugar”.

“En las exposiciones y cursos que se hacían en Costa Salguero, un proveedor de una colección de renombre puso frente a Aeroparque a metros de los puestos que venden comida, una mesa de anteojos y otra de cremas de protección solar. Se llegó a la conclusión que solo vendió el primero de los dos productos mencionados, demostrando así que una persona no compra cualquier crema para el cuidado de la piel, pero no aplica la misma conciencia para el cuidado de la vista”, analizó Fortunato.

Y para el cierre hizo lugar a la autocrítica: “Resulta evidente que nos quedan más acciones para instrumentar tendientes a brindar información sobre el cuidado ocular de las cuales el Colegio de Ópticos gradualmente va intensificando. Confiamos en que paulatinamente esto irá evolucionando en beneficio de la salud ocular de la comunidad”.

Absolutamente cultural resulta la falencia en cuanto a la generación de conciencia por parte de la sociedad con relación al cuidado de la visión. El ojo se educa para que pueda tener una funcionalidad acorde a las necesidades, pero quien también debe mostrar ansias de aprender es la persona que por no tomar recaudos a tiempo, en determinadas situaciones, termina lamentando consecuencias evitables.

Lo más leído