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En Los Naranjos al 2.700

Perdió todo en un incendio: “Mi vecino me sacó cuando se me estaba derritiendo la campera”

Néstor Fabián Muñoz quedó en situación de calle. Para colmo, la moto que había podido comprar con sus ahorros y que iba a utilizar para trabajar, también quedó reducida a cenizas.

Néstor Fabián Muñoz había ahorrado peso por peso para poder comprarse una moto usada. Solamente le faltaba comprarle la batería y renovar el carnet para poder utilizarla como herramienta laboral y así, intentar mejorar su flojo pasar económico.

El último sábado por la noche, fue a dormir a una obra en construcción perteneciente a su amigo Cristian Caro, integrante del equipo de fútbol para ciegos, y llevó su flamante vehículo.

Sin embargo, el destino le jugó una mala pasada. Una estufa que usaba para calefaccionar el lugar, ubicado en Los Naranjos al 2.700, terminó provocando el incendio en el que no solamente perdió su moto, si no también el único lugar que tiene para poder pasar las frías noches de otoño.

Cristian Caro (Las Aguilas)

“Le estaba cuidando la obra a Cristian y la verdad que no sé qué pasó. Quise entrar para salvar la moto, pero me alcanzó a sacar un vecino cuando ya se me estaba derritiendo la campera”, reveló Néstor, en contacto con el móvil de LA BRÚJULA 24, durante el programa Nunca es Tarde.

Néstor se dedica a hacer changas. Su especialidad es la electricidad, pero también puede realizar cualquier tipo de reparación. Ahora, pide una mano para comenzar a reconstruir ese lugar que comparte con su amigo, con quien también conforman una banda de cumbia denominada “Magia Cumbiera”.

“Anoche dormí en una construcción. Le puse tres o cuatro chapas y una señora me regaló un colchón. Al rato vino un vecino y me hizo un lugarcito en un galpón. La verdad es que pasé mucho frío”, agregó.

La moto quedó reducida a las llamas y con ella, las ilusiones de un mejor futuro.

“Estaba muy ilusionado porque me había comprado la motito. Me faltaba solamente la batería, pero lo perdí todo. Estaba contento porque había podido ahorrar unos pesos y me la compré. Era mi herramienta para poder salir adelante. Ahora tengo que volver a empezar”, agregó.

Más allá de la tristeza, Néstor prometió no bajar los brazos. “Hay que seguir”, finalizó.

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