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El tremendo gesto de Giuliana

Le regalaron 700 pesos para su cumpleaños y compró alimentos para los más necesitados

“Me pone muy triste que mucha gente no tenga un platito de comida en sus mesas, por eso compré estas verduras”, escribió la pequeña de 8 años en una carta que dejó en el comedor Dar es Dar de nuestra ciudad.

Una historia de solidaridad de esas que te estrujan el corazón, que te llaman a reflexionar, pero que también abren una luz de esperanza respecto a la manera de pensar y de obrar que puede tener una criatura.

El último sábado, Giuliana estuvo de festejo por llegar a sus ocho años de edad. Entre medio de los regalos, recibió un sobre con 700 pesos en su interior. Como todo chico, lo primero que se cruzó por su cabecita fue ir al kiosco y comprar todas la golosinas que le alcance. Sin embargo, luego de pensarlo mejor, tomó una determinación que emociona.

Al otro día, tomó a su papá del brazo, fue hasta un negocio de su barrio y con ese dinero compró verduras y una docena de facturas para donarlas al merendero Dar es Dar, ubicado Richieri 612 de nuestra ciudad.

“Giuli viene ayudando siempre. La verdad es que ni a ella ni a su familia le sobra nada, pero comparte todo lo que tiene. El sábado nos había invitado para que pasemos a saludarla, pero estábamos haciendo roscas y huevos para repartir, por lo que no pudimos llegar. Al otro día me mandó un mensaje y me preguntó si estaba en el merendero. Le dije que sí y al rato llegó con su papá, con dos bolsas llenas de verduras, una bandeja con facturas y una cartita”, contó Sol, una de las responsables del merendero.

En la carta, que la escribió su mamá, Giuli cuenta la historia de cómo tomó la determinación de donar.

“Te cuento que para mi cumple me regalaron $700 y mi mamá me dijo que piense bien en qué gastarla. Yo me quería comprar muchas golosinas, pero lo pensé bien y decidí gastarla en algo importante para mí. Pensé en el gran trabajo que hacés ayudando a la gente. Me pone muy triste que mucha gente no tenga un platito de comida en sus mesas, por eso compré estas verduras. Es poquito, pero lo hago con amor y en algo ayudo”, escribió.

“Para llegar camina un montón de cuadras con su mamá. Con calor, con frío, siempre se dan una vuelta para colaborar. Giuli además es asmática, por lo que queremos que se cuide, pero tomando todos los recaudos, se da una vuelta para traernos su ropa y algunos juguetes también”, agregó la encargada del comedor.

El comedor Dar es Dar comenzó hace poco más de un año, poco después del inicio del aislamiento preventivo y obligatorio. Hoy colabora con entre 130 o 150 familias de diferentes barrios como Villa Caracol, San Blas, Rondeau y Noroeste.

“Giuli nos enseña a ser cada día mejores. Por personitas como ella es que vale la pena todo este sacrificio que realizamos”, completó Sol.


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