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se dijo en la brújula 24

Las imperdibles anécdotas del mejor amigo de Menem en Bahía

Fernando García Herranz contó cómo conoció al ex presidente. Sus escapadas pesca en la zona. Sus días en Olivos. La pista de Anillaco. “Éramos incondicionales, nada que ver con la política”.

Es el mejor amigo de Carlos Menem en Bahía Blanca. Se llama Fernando García Herranz y pasó esta mañana por los estudios de LA BRÚJULA 24 para contar diversas anécdotas que involucran al ex presidente argentino.

En diálogo con el periodista Germán Sasso, recordó primero cómo fue que se conocieron con el ex mandatario. “Fue hace muchos años, en el 72 más o menos, él corría en Turismo Carretera y aquí teníamos un grupo de amigos con los que le hacíamos la asistencia. Él era cuenta cuentos junto con Landriscina y alguna vez en Junín de los Andes compartimos noches, contaba cuentos, comía asado”.

“No tenía límites de nada, le dabas agua y la tomaba, vino igual, el champagne lo ponía un poco más contento. Después no nos vimos más por un tiempo, pero nos encontrábamos alguna vez en Buenos Aires. Éramos amigos de carreras, no políticos. Luego me pidieron que le diera una mano en la campaña para ganarle a Cafiero, fue una interna terrible. Era dormir en la combi, viajar de acá para allá”, recordó.

Más de García Herranz

“Luego conocí a Alberto Kohan. Lo traen, jovencito como yo, ex ministro de La Rioja. Es el que logró poner en marcha la visión de Menem. No se si todos saben, en La Rioja los campos valen por el agua que tienen y Kohan es doctor en Geología. Entonces lo llamó porque se conocían de la Universidad y le dijo que le tenía que dar agua en toda la costa de la montaña. Hoy, años más tarde, cualquiera que vaya va a ver todos los pozos que se hicieron en esa época para sacar agua y es una producción increíble. Entonces los campos de dos pesos pasaron a valer un montón”.

La pista de Anillaco

“Un día fue Amalita Fortabat a parar a Anillaco, pero tuvo que parar en La Rioja. En un momento le preguntó al doctor qué podía hacer por él. Y ahí, él que era un gran manguero, le pide la pista de aterrizaje, que es un camino de cemento de no se cuantos metros. Esa es la historia, no hay otra cosa. Después los periodistas le dieron vueltas al asunto”.

Sus visitas a Bahía

“Acá tenía amigos. Él era polígamo, tenía mujeres en todos lados. Cada vez que fuimos a Olivos había gente que lo asistía, mujeres. No se si novias, es como hacen los árabes, pero lo cierto es que no eran siempre las mismas”.

“Él venía acá a pescar y a cazar. Éramos dos tipos que teníamos piedra libre absoluta en todos lados, entraba en la Casa de Gobierno en cualquier momento. A él le gustaba mucho venir por todo lo que le armábamos. Éramos amigos incondicionales, nada que ver con la política”.

“Una vez lo sacamos del aeropuerto en casilla rodante. Pasamos despacio por El Guanaco y venía una mujer en bicicleta, una señora mayor, que se para, empieza a mirar y lo reconoce. Entonces el turco la mira y dice ‘a esta vieja la van a meter en cana cuando vuelva a la casa por decir que vio al presidente en una casilla’. Se reía lógicamente”.

El poder y sus últimos días

Yo creo que Menem disfrutaba del poder y de los amigos. Nosotros siempre nos preguntábamos por qué el presidente nos buscaba seguido. Era un hombre de familia. Teníamos previsto una juntada en febrero para pescar, ya habíamos hablado con Zulema. Íbamos a ver si lo hacíamos en la casa de Kohan que tiene más espacio verde. Después se nos fue y no lo pudimos hacer”.


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