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Fue el 15 de octubre de 1984

A 36 años de un hecho histórico para Bahía: el premio Nobel a César Milstein

Un día como hoy, pero hace ya 36 años, el bahiense César Milstein llevaba su nombre a la gloria eterna, al conseguir el premio Nobel de medicina de 1984.

Junto al alemán George Kohler, el el químico y biólogo local publicó , en 1975 y en la revista Science un trabajo en el que daba a conocer los anticuerpos monoclonales, un hallazgo revolucionario para la ciencia.

Se trata de la producción en el laboratorio de proteínas capaces de atacar sustancias invasoras en el paciente para dirigirse específicamente a un tipo de células. Su aplicación es muy amplia y se extiende a la lucha contra el cáncer, a la elaboración de test de embarazo y a la producción de vacunas, entre otros usos.

Inclusive, la utilización de este tipo de anticuerpos monoclonales volvió a salir a la luz días atrás, en un novedoso tratamiento contra el coronavirus.

Ese premio de hace 35 años fue el último de ese tipo que recibió un argentino.

La historia de los Nobel con el país siempre resultó esquiva. Sólo cinco. Dos de la Paz: Carlos Saavedra Lamas en 1936 y Adolfo Pérez Esquivel en 1980 -este recibido con escaso júbilo, casi como una afrenta por la Dictadura y gran parte de la población-. Y tres científicos: Bernardo Houssay en 1947, Luis Federico Leloir en 1970 y César Milstein en 1984. 

La madre de Milstein era maestra y su padre un inmigrante ruso que se dedicaba al comercio. César era el hermano del medio de tres varones. Su vocación por la medicina se despertó a los diez años, cuando su madre le regaló el libro “Los cazadores de Microbios” de Paul de Kruif. La obra científica significó para Milstein un verdadero cuento de aventuras.

También lo marcó una visita que realizó al Instituto Malbrán donde trabajaba una prima mayor. César le pidió conocerlo luego de que ella le contara sobre los experimentos con el veneno de serpientes que se realizaban allí. Estudió en la UBA donde se recibió de químico y luego se doctoró. Inmediatamente comenzó a trabajar en el equipo de investigación del doctor Andrés Stoppani.

Al poco tiempo, obtuvo una beca para perfeccionarse en Cambridge bajo la tutela de Fred Sanger. A su vuelta a Argentina ocupó el cargo de jefe de biología molecular en el Instituto Malbrán, cargo al que renunció luego del derrocamiento de Arturo Frondizi y la posterior intervención del organismo durante la presidencia de José María Guido. Luego de la dimisión, le envió una carta al dos veces ganador del Nobel, el bioquímico Frederick Sanger quien le propuso dedicarse al estudio de los anticuerpos.

A pesar de que lo hubiera hecho enormemente rico, Milstein no registró ninguna patente por su descubrimiento, ya que pensaba que la propiedad intelectual pertenecía a toda la humanidad. Además del Nóbel, también recibió el Premio Wolf en Medicina en 1980 y el Konex de Brillante en el 93.

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