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Informe especial

Con la música a otra parte: así sobreviven los artistas locales a la pandemia

Cuatro historias revelan la compleja problemática que plantea la cuarentena. Cómo se reinventan ante la imposibilidad de brindar conciertos. La llama sigue encendida gracias a sus seguidores.

El último día del año pasado, más precisamente minutos antes de la medianoche, los cuatro protagonistas de este informe elevaban sus copas en el brindis para recibir el 2020 con la ilusión de seguir trascendiendo desde el arte.

Si bien el coronavirus ya era una realidad en el oriente, aparecía como muy lejano. Y aquellos deseos quedaron en segundo plano con el correr de los meses. Hoy, destacados artistas locales reflejan cómo transcurren esta etapa inédita en la historia de cada uno de ellos.

El tuit que motivó a Nes Campano

Nes Campano se convirtió de un tiempo a esta parte en uno de los íconos del pop bahiense, con proyección nacional y llegada incluso a diferentes países. Su carrera como cantante, autor y compositor experimenta un crecimiento exponencial, independientemente del aislamiento que se convirtió en un escollo para él. Sin embargo, de aquel chico que creció en Ingeniero White aún persiste su tenacidad para pelearla, muchas veces en inferioridad de condiciones. A tal punto que hace apenas unas horas fue elegido como uno de los finalistas argentinos en el prestigioso Festival Internacional de la Canción.

"Cuando se declaró la cuarentena se produjo un freno en mis proyectos y mentiría si no reconozco que la situación me bajoneó, sobre todo por la incertidumbre que me terminó jugando una mala pasada. Con el correr de los días empecé a entender, y sobre todo a aceptar, lo que estaba pasando. Ojo, no digo que lo acepté feliz y contento, sino que simplemente lo hice para no luchar contra algo que no podía cambiar. Traté de ver el lado positivo, y aunque suene a autoayuda o cliché realmente fue así, lo sentí de esa forma", enfatizó Campano, en su conversación con este diario digital.

Y amarró su ancla en un momento exacto: "El punto de inflexión se produjo cuando me pregunté '¿qué puedo hacer?'. Gracias a un tuit del periodista Leandro Grecco (NdR: el que reflejaba la hilera de vehículos ingresando a Monte Hermoso pese a la cuarentena) que tuvo enorme repercusión y hasta fue replicado por el presidente Alberto Fernández, me decidí a hacer música. Necesitaba cantar y canalizar lo que me pasaba. Todos lo capitalizamos de forma distinta, la mía fue haciendo lo que más me gusta".

"Allí nació 'Juntos lo podemos lograr', una creación inspirada en el desafío que implicaba hacerle frente al coronavirus y al otro día aquel video de la canción fue viralizado por medios de todo el país, llegando a todas las provincias gracias a la publicación en distintas plataformas. Muchas veces me decía que no podía vivir tan acelerado sin tener tiempo para hacer cosas simples y sencillas de las cuales disfruto plenamente y me alimentan el alma, como leer un buen libro, dormir una siesta, o componer, entonces poco a poco empecé a encontrarme con esa parte mía que estaba dormida", aseveró un reflexivo Campano.

"Esta etapa se transformó en productiva, incluso en el momento en el que mayores limitaciones se presentaban"

Aquello que lo hizo acreedor del premio Jóvenes Sobresalientes de la Provincia afloró. No se quedó quieto. No tenía sentido lamentarse en los rincones y tomó el toro por las astas: “Pude avanzar en la tecnicatura en el Conservatorio. Empecé la preproducción del nuevo álbum en estudio y a trabajar en nueva letras y melodías; nuevamente llegaron propuestas para grabar mi voz en un material y participar de Cultura en Casa.

"El aplauso del público se extraña y no tiene precio"

"Con las redes sociales siempre me llevé bien. Entendí desde un principio que son otra parte de la realidad y que me acercaba a más cantidad de gente, amigos, familia, como también a personas que querían escuchar lo que hago. Actualmente, junto a Budi Producciones (productora que lo acompaña) estamos difundiendo mi música a nivel nacional e internacional", añadió quien hasta el momento lanzó dos discos.

Y detalló su experiencia con las herramientas digitales: "Con respecto al streaming solo había hecho algún que otro Facebook Live y algún que otro Instagram Live, pero para divertirme. Nunca un recital por ese medio. Soy de las personas que sienten que no hay nada como estar frente a frente, sentir la compañía de la gente querida, una risa, a veces un aplauso. Eso no tiene precio. El arte es para compartir, de lo contrario carece de sentido. Entonces prefiero someterme a una transmisión en vivo antes que quedarme ensayando solo en casa".

"Actualmente por este contexto, muchas personas pasan situaciones de angustia económica y no solo hablo de los artistas. Para mí, la solidaridad es una herramienta y sobre todo una llave que abre puertas para sentirse bien. Por eso quiero destacar el trabajo increíble que hace el sindicato con quienes compartimos el mismo rubro; muchos de ellos estaban en situaciones muy complejas y demostraron que con el trabajo en conjunto pueden darse respuestas efectivas", enfatizó.

"La nueva etapa que llegará luego de la pandemia no la imagino, o mejor dicho no quiero pensarla"

Por último, Nes se animó a "volar", del mismo modo que lo hacen sus fanáticos cada vez que escuchan sus interpretaciones: "Ansío que podamos estar en un parque sin tapabocas, que el distanciamiento social sea opcional, que vuelvan los abrazos, los saludos afectuosos, los mates y las comidas con las personas que queremos. Creo en que todo va a estar bien, elijo y decido creer en que todo va a pasar y vamos a evolucionar como mejores personas".

Balestra, y la metamorfosis artística

Fernando Balestra, pianista y docente del Conservatorio de Música, Escuela de Danzas y Ballet del Sur y miembro de Supernova Jazz Trío, fue el primero en exteriorizar sus sensaciones a partir de la inédita situación que atraviesa transversalmente al mundo, sin distinciones.

"El músico se reinventa continuamente, no solamente por la pandemia. Hay varias problemáticas que nos afectan desde la gestión cultural de cada distrito que tienen que ver con decisiones políticas hasta factores socioculturales como la aparición de Spotify que representa una buena vidriera, en desmedro de los ingresos que implicaría poder vender su trabajo en formato CD donde se incluye el disco completo".

Y se refirió específicamente a lo que sucede por estas tierras desde finales de marzo, cuando la pandemia acotó el margen de acción de todos y donde ellos, claro está no fueron la excepción: "Es muy complejo este contexto porque la música tiene muchas dimensiones y una de ellas es la social. El hecho de estar mancomunados en un concierto, la transmisión de cultura que significa asistir a un espectáculo, hace que algunos de los artistas hayamos sorteado esa barrera accediendo a plataformas virtuales para difundir nuestro trabajo que se documentó en discos y videos. También nos valemos de las redes sociales para llegar al público cautivo".

"Uno de los aspectos más complicados hoy es grabar un disco frente a la imposibilidad de reunirnos en un estudio, la falta de apoyo de instituciones y la carencia de autofinanciamiento por no poder brindar conciertos”

"Hoy no contamos con financiación porque al no tener la posibilidad de llevar adelante un concierto en vivo ni vender discos, el nulo apoyo gubernamental, más allá de que el Estado nacional ha ofrecido subsidios para músicos precarizados. Muchos de nosotros terminamos financiando la cultura de una ciudad a través de nuestros propios bolsillos", lamentó, a sabiendas del sacrificio que implica erogar dinero cuando detrás hay una familia.

A raíz de las tendencias que ganan terreno en las nuevas generaciones, resaltó que "depende mucho del instrumento que toques, el estilo que hagas y tu llegada a la gente. Por eso hay muchos que quedaron en el camino. En estos momentos está muy de moda la figura de la persona carismática que no apoya en su histrionismo para lograr repercusión, pero se diferencia del músico porque este último tiene un estudio silencioso y profundo, aunque su falencia sea no haberse preocupado en cómo venderse o hablar frente a una cámara".

"Las nuevas tecnologías que se hicieron aún más fuertes en esta cuarentena vienen a complementar aquellos viejos mecanismos que hasta hace unos meses peleaban el predominio palmo a palmo con estas plataformas. Toco el piano y cada vez que tengo que presentarme es toda una decisión saber si llevo mi instrumento o toco uno que no es el mío. Con este panorama de suspensión de presentaciones, ese dilema no se me presenta", agregó.

 Hoy absolutamente todo pasa en Internet y eso hace que se sature la oferta de recitales y conciertos

Y lo graficó, con una clara descripción a modo de ejemplo: "Cuando uno lo hace ante el público de cuerpo presente tiene que aprender a convivir con los ruidos que surgen del público ya sea porque converse entre sí, o hasta los sonidos de un teléfono celular. Sin embargo, cuando toco desde casa eso cambia. Uno expresa una idea con total tranquilidad. Ahora, el clima que se produce en un recinto cuando se toca en vivo es intransferible".

"En mi caso, con Supernova Jazz Trío, estamos terminando un disco que grabamos a finales del año pasado y lo vamos a lanzar en aproximadamente dos meses. Estamos terminando el arte de tapa y los retoques de arte sonoro. Los tres no podemos reunirnos a tocar pero sí estamos aprovechando este tiempo para cuestiones organizativas del grupo", sostuvo con relación a futuros proyectos. 

El streaming como "un parche"

Posteriormente, contó que como solista "me pude reinventar apelando a algo que yo llamo un parche, un apósito. Haciendo streaming en YouTube con un canal propio que lleva mi nombre. Allí hay música grabada para ballet, versiones grabadas de música clásica, de películas, jazz, rock, tango, folklore y un video donde explico distintos conceptos. Otros colegas eligieron esperar que pase esta pesadilla para reincorporarse en el mundo artístico. Esto va a quedar y será una nueva vía, conviviendo las propuestas virtuales con las presenciales".

"Y como docente, en algunas áreas de conocimiento la herramienta tecnológica para dar clases, aunque ni por asomo llega a reemplazar la modalidad presencial de cursado. La música es un lenguaje que está pensado desde el contacto directo con el otro. La virtualidad es un parche que se puede utilizar de forma momentánea, pero no definitiva", enfatizó Balestra.

En ese mismo tono, planteó un desafío para monetizar la labor de los músicos: "Realizar presentaciones sirve como difusión, pero no hay forma de lograr un trabajo artístico, remunerado y digno a través de una transmisión por Internet. Es ahí donde el organismo gubernamental piensa que soluciona todo con transmisiones streaming, sin financiamiento para el sector cultural, se equivoca. La cultura debe interesar, más allá de las herramientas tecnológicas que un sector político te pueda ofrecer. Esto es algo que lo vivo con mucha tristeza".

"Con Supernova Jazz Trío representamos a la República Argentina en distintos festivales internacionales en dos oportunidades, grabamos discos, abrimos puertas para grupos que vendrán después que nosotros. Trajimos artistas de Europa poniendo dinero de nuestro bolsillo, por eso la situación se hace aún más difícil para nosotros y otros grupos que hacen las cosas muy bien", finalizó.

El arte, la crisis y la pandemia

Cecilia Epherra es cantante y guitarrista de la Blue Cheese. Además se desempeña como profesora de música, de Canto popular y repertorio en el Conservatorio de Música de Bahía Blanca y forma parte de la Unión de Músicos del Sur. El enfoque del contexto actual apunta a una mirada crítica de la postura de las autoridades en cuanto al respaldo que vienen reclamando desde hace meses. Y lo detalló en La Brújula 24.

"Con la llegada de la pandemia y el aislamiento, nos encontramos con la absoluta imposibilidad de trabajar en nuestros espacios tradicionales. Al no poder cubrir las necesidades básicas de sus familias, una gran cantidad de trabajadores y trabajadoras de la cultura llegaron a situaciones realmente límite: tuvieron que salir a vender sus herramientas de trabajo (instrumentos y equipos por ejemplo), a endeudarse, a buscar changas y a poner en riesgo su salud para sobrevivir", señaló Epherra al inicio de su testimonio.

Sin embargo, de las crisis surgen oportunidades. Es por eso que destacó: "Afortunadamente, la posibilidad de organizarnos en asambleas virtuales y en sindicatos nos permitió articular los diferentes sectores en emergencia y llevar adelante estrategias que, más que nunca se hacen necesarias: el primer paso fue pedir al municipio una política pública de salud integral que involucre a la cultura en un plan de contingencia durante el aislamiento. Una demanda aún no respondida".

"Ante la dolorosa ausencia de esta política pública, comenzaron las estrategias de urgencia y de solidaridad de base entre colegas para poder asistir a quienes estaban en situaciones económicas más complejas. En el caso de la Unión de Músicos del Sur. Planteamos una agenda sostenida de conciertos y talleres virtuales vía streaming desde nuestras plataformas, que empezó en abril y continuamos sosteniendo hasta la fecha con tres transmisiones semanales y la asistencia económica mensual a quienes lo solicitan", enfatizó con relación a las urgencias que azotan a uno de los rubros que se ubica al final de la fila si hablamos de flexibilización de actividades en medio de una cuarentena cada vez más liberada.

Para paliar este difícil presente con múltiples adversidades impulsamos la Red de Emergencia y un Fondo Solidario

Y denunció: "La pandemia está siendo utilizada hoy como excusa para no ejecutar el presupuesto que hay asignado a las áreas más sensibles de la comunidad. No hablamos solo de cultura. El discurso de que “los recursos están afectados íntegramente a la pandemia” es muy preocupante, porque conceptualmente implica separar la idea de cultura de la salud pública.Invertir en cultura es invertir en combatir la pandemia y el estrés del aislamiento, fortaleciendo derechos laborales y culturales".

"El plan de contingencia que pedimos al municipio en el mes de marzo, apenas comenzaba el aislamiento, consistía en ponernos a disposición del municipio como sindicatos para desarrollar en conjunto una estrategias basadas en la contratación de artistas que generen contenido que llegara en forma libre y gratuita a toda la ciudad: estimular la producción local, la defensa de puestos de trabajo, y el acceso al arte para la ciudad", enfatizó quien recorrió distintos escenarios de todo el país, compartiendo escena con La Renga, La Mississippi, Memphis La Blusera, Don Vilanova y Cuarteto de Nos, entre otros. 

"Se están desaprovechando recursos y políticas"

Visiblemente contrariada por la falta de atención gubernamental, mencionó: "Realmente no comprendemos cómo, teniendo dos gremios de artistas a disposición para trabajar en conjunto, y un Consejo Cultural Consultivo con representantes de la comunidad artística elegidos por sus pares para asesorar al Instituto Cultural en el diagnóstico del sector, la administración de los recursos y la implementación de políticas, el municipio no esté aprovechando esos espacios a favor de la gente".

"Este es un desafío que deberemos enfrentar en forma colectiva y complementaria desde toda la comunidad artística"

"Lo fundamental será que la salud de quienes salgan a trabajar esté protegida, y evitar las condiciones de  precarización. El rol del Estado como garante de estas condiciones va a ser central. Y hacia adentro, organizarnos como sector para pensar en nuevas formas de trabajar que superen las condiciones precarias que ya enfrentábamos antes de la pandemia es un horizonte muy necesario", finalizó.

"Si superamos el 2001 y Cromañón.."

De dilatada trayectoria, Eduardo Caló es un eximio baterista bahiense que forma parte del grupo IBIS Rock desde su nacimiento, además de acompañar al solista Nes Campano y ser miembro estable de Blue Session, Four (donde ejecutan temas de jazz puro) y Sustra Soul. La redacción de La Brújula 24 mantuvo una jugosa conversación con Caló, quien destacó que "los músicos siempre tuvimos que readaptarnos a situaciones económicas y sociales. Por ejemplo, durante la crisis económica de 2001, en la cual se produjo el fin de la convertibilidad, paradójicamente tuve un incremento en mi labor como docente ganando en cantidad de alumnos porque mucha gente se decidió por invertir su dinero en darse un gusto, en este caso aprender a tocar un instrumento".

"También aprendimos a acomodarnos al post Cromañón. Luego de aquella tragedia, se intensificaron medidas de seguridad e instalaron además medidores de decibeles para controlar los niveles en cuanto al volumen en los locales. Recuerdo que era tan bajo el sonido que la gente, el bullicio del público, tapaba a la música. Y si le dábamos más potencia, automáticamente se cortaba el suministro eléctrico del lugar", rememoró al comienzo de la charla. 

Y añadió en esa misma dirección: "Con esto quiero decir que si superamos aquellas vicisitudes, también podremos pasar esta prueba. No es la primera vez que los músicos nos enfrentamos a este tipo de cuestiones, y creo que somos bastante camaleónicos como para adaptarnos a cualquier contexto".

"La tecnología se transformó de un tiempo a esta parte en una gran herramienta para ser usada"

"Antes para dar a conocer tu trabajo tenías que viajar y que te conozcan hoy subís un video y te escriben desde México, Venezuela, Estados Unidos, España o cualquier otro país del mundo. Es una gran vidriera para mostrar y plasmar lo que uno hace tanto desde lo musical como lo artístico", destacó el baterista con más de 20 años de vigencia.

"El arte se transmite cara a cara"

Habiéndose perfeccionado en el extranjero, tomando clases en Canadá en 2011 con la elite de los exponentes de la percusión mundial, su voz es más que autorizada para evaluar el devenir de la cultura, en momentos donde la salud pone en jaque a las diferentes manifestaciones artísticas.

"El músico tiene que tocar frente al público no hay otra manera de hacerlo. Para eso es que se prepara, para transmitir su arte. No es lo mismo verlo a través de la pantalla que escuchar en vivo a un grupo, la experiencia es completamente distinta. La tecnología es una herramienta más que en buenas manos y haciendo el uso correcto de ella es muy útil", lanzó.

"En mi opinión, las nuevas tecnologías no reemplazan a los medios tradicionales previos a esta situación"

Y fue tajante al cierre: "El arte se transmite cara a cara. Demanda más trabajo y tiempo una clase por videollamada o Zoom que por las vías tradicionales. Una llamada que se corta, una interrupción del servicio de Internet te obliga a tener que recuperar las clases y eso complica la manera de medir la evolución de un alumno. No es para nada efectivo el hecho de enseñar de esta manera, pero es parte de ese proceso de reinvención al que ya estamos tan acostumbrados".

Más vivos que nunca

Dentro de unos meses (ojalá sea más temprano que tarde) estas historias quedarán como simples anécdotas, pero sin lugar a dudas la experiencia de reinventarse de manera forzada por el advenimiento del coronavirus convertirá a la sociedad sin distinción y los músicos no serán la excepción a esta regla…


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