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el rol de máximo kirchner

El Gobierno piensa en "una mesa del fútbol" para poder intervenir en AFA

La frase de un funcionario cercano a Alberto Fernández ​engloba el pensamiento que tiene el Gobierno Nacional sobre el fútbol argentino: “Nosotros miramos cómo se desarrolló la película; hasta eligieron autoridades vía Zoom. Hay una decisión de la AFA de recurrir al Estado. Esperamos un gesto, entonces. Que nos convoquen para charlar”.

No fueron casuales las críticas que el Presidente hizo el sábado en un canal deportivo. Buscó impacto, que su mensaje llegara el núcleo de Viamonte. Que hablara de la organización de los campeonatos, de sus marchas y contramarchas, cayó como una bomba entre los dirigentes. Lo impulsó su visita a Tucumán y la charla con Juan Manzur, gobernador e hincha de San Martín, el equipo que acudió al TAS reclamando su legítimo derecho al ascenso, tal como se contó en este sitio. No obstante, hay otro interés que revelan desde la Rosada: armar una “mesa del fútbol” para regular su organización.

Según la mirada de algunos actores de la política nacional, la AFA necesita del Estado para conseguir beneficios económicos: la aprobación del juego online, sólo legal en Tucumán; la adecuación de la Ley de Seguridad Deportiva para mitigar los costos de los operativos policiales; la reactivación del decreto 1212 que derogó Mauricio Macri y frizó Fernández; y la supresión de la ART de los árbitros, quienes se retiran a los 50 años, pero siguen teniendo cobertura hasta los 65 como cualquier jubilado.

El Gobierno ya liberó los ATP (Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción) para que los clubes pudieran afrontar los sueldos de sus empleados. Lo hizo a través del ministro de Deportes y Turismo, Matías Lammens. Pero quiere mayor participación. “Tenemos que pensar en un fútbol de acá a 20 o 30 años. Los dirigentes sólo están preocupados por el árbitro del domingo o que el 9 meta goles para poder venderlo al exterior”, dicen.

¿Quiénes podrían sentarse en la “mesa del fútbol”? Lammens es un hombre del fútbol y no es visto con buenos ojos por la AFA pero tiene la banca de Fernández. Sergio Massa es el presidente de la Cámara de Diputados y muy inquieto por Tigre. Su principal nexo con Viamonte es Nicolás Russo, presidente de Lanús y referente de su espacio. 

¿Y qué papel jugaría Máximo Kirchner? El jefe del Frente de Todos, el bloque mayoritario, está interesado en intervenir. No sólo por su filiación a Racing. El fútbol es poder. ¿Lo hará a través de Santiago Carreras, director de YPF y un dirigente activo en la política interna de Boca?

¿Y quién será el interlocutor con la AFA? Así como Mauricio Macri tuvo a Fernando Marín como puente con Viamonte, Fernández podría apelar a Luis Segura. El ex presidente de Argentinos conoce el paño. Estuvo al frente del fútbol argentino cuando murió Julio Grondona. Y no pudo ser reelegido por el tristemente célebre 38 a 38 que derivó en la intervención de la Comisión Normalizadora.

Segura recién instaló en su teléfono WhatsApp, un medio clave para comunicarse con Fernández. Consultado al respecto, el veterano dirigente dijo que está alejando del fútbol. “Es muy difícil opinar desde afuera, no estoy involucrado”, afirmó.

La AFA se mostró hasta ahora alineada a la política sanitaria del Gobierno. Hasta armó un hospital de campaña en el predio de Ezeiza para atender a los infectados de coronavirus. Incluso, por estas horas, les ordenó a las ligas del interior que sus equipos no se entrenen, más allá de que algunas provincias permitieron la actividad. Una decisión polémica con controversial epicentro en Mendoza: Godoy Cruz quiere que sus futbolistas vuelvan a las prácticas. “Tengo que defender mi patrimonio”, dijo su presidente, José Mansur, en La Oral Deportiva (Radio Rivadavia). “No se puede volver en Mendoza y que los clubes de Buenos Aires sigan cerrados”, coincidieron en la AFA y en la Rosada.

Pero la relación es tensa. Especialmente, con Pablo Toviggino. El secretario ejecutivo de la presidencia afronta varios focos de conflicto: desde la pelea gremial con el SADRA que lo enfrentó a Guillermo Marconi hasta una disputa con Roberto Sagra, presidente de San Martín de Tucumán, que cuestionó a Claudio Tapia. Pero lo que más hizo ruido en el Gobierno fue su denuncia a Miguel Litch, un juez federal hincha de Atlanta, puntero en la Primera Nacional. Sobre todo porque contrató para patrocinarlo a Ignacio Jakim, un abogado muy ligado a Juan Bautista Mahiques, el jefe de los fiscales porteño y muy vinculado al PRO. Esa situación generó una disputa mediática con Gregorio Dalbón, asesor letrado de Cristina Fernández de Kirchner.​

Hay otro tema que no es menor: el Gobierno no está de acuerdo con un torneo multitudinario. Y en ese sentido apoya el reclamo de los jugadores, quienes se oponen terminantemente a la erradicación de los descensos en 2021. ¿Dará la AFA marcha atrás sobre su decisión?

Además, en la Casa Rosada quieren que se preserven las fuentes laborales después del 30 de junio, cuando finalizan 2000 contratos, y no están de acuerdo con los subsidios de desempleo que ofrece la AFA. Esta coyuntura podría derivar en la salida de Sergio Marchi de Futbolistas Argentinos Agremiados. El kirchnerismo tiene un candidato para ocupar su lugar: Sebastián Vidal, un ex volante surgido en Boca con recorrido en el Ascenso, que se retiró el año pasado en Excursionistas. Actualmente, es secretario de Deportes de Avellaneda y fue quien impulsó la carta de apoyo de 200 futbolistas a la fórmula Fernández-Fernández.

Fuente: Clarín

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