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Las claves para entender cómo se comporta el coronavirus en los niños

La pediatra Rosa Bologna, jefa de infectología del Garrahan, aseguró que si bien son los menos infectados por el virus, la llegada de la pandemia coincide con el pico de enfermedades respiratorias.

La jefa de Infectología del Hospital Garrahan, Rosa Bologna, aseguró que si bien la evidencia actual muestra que los niños son menos afectados por el coronavirus, en la Argentina la llegada de la pandemia coincide con el pico de enfermedades respiratorias por lo que "habrá que observar su comportamiento".

Desde que se detectó la aparición del virus SARS-COV-2, causante de la enfermedad COVID-19 que provoca la actual pandemia mundial poco se sabe sobre las características epidemiológicas y clínicas de los pacientes pediátricos, aunque algunos estudios indican que niñas y niños son menos afectados por el virus a la vez que presentan formas menos severas de la enfermedad.

La infectóloga de uno de los centros de salud pediátrico de referencia del país, hizo un repaso por las principales investigaciones, alertando sobre la llegada de la pandemia en un momento de mucha enfermedad respiratoria pediátrica y brindó recomendaciones específicas para esta franja etaria.

¿Qué sabemos hoy del impacto del COVID-19 en niñas y niños?
Rosa Bologna: Hay algunos estudios que analizan la experiencia en China y muestran que dentro de la población total de personas que tuvieron este nuevo coronavirus el porcentaje de niñas y niños fue sólo el 2 o 3%, teniendo en cuenta una franja de 0 a 15 años.

A la vez, del análisis de las características clínicas hasta ahora lo que se vio es que la mayoría son asintomáticos, con pocos síntomas o moderados. A nivel global, sólo un 6% fueron casos graves; pero hay una diferencia: en los menores de un año ese porcentaje aumenta a un 10% mientras que en los mayores baja a un 5%. O sea que los más pequeños son los que pueden tener una evolución complicada.

¿Qué serían formas graves de la enfermedad?
Las formas graves son los que requieren internación y los críticos, que son los que requieren unidad de cuidados intensivos; ese porcentaje es muy bajo, fueron casos muy aislados. En tanto que en los cuadros moderados pueden tener neumonía pero sin complicaciones

¿Se conoce si la forma de contagio tiene alguna particularidad?
Hay un estudio reciente sobre 2.143 niños afectados de China y sólo un tercio tenían confirmación por laboratorio, el resto son pacientes con sospecha. En esos niños la edad promedio era de 7 años y en el 80% de los casos la transmisión se pudo rastrear y fue intrafamiliar: son pocos los que se contagian fuera de su hogar.

¿O sea que a diferencia de otras pandemias como la gripe de 2009, la población pediátrica esta vez no estaría tan afectada?
Los datos que tenemos son descripciones de lo que pasó con la enfermedad en otros países, lo que vamos a tener que ir observando es qué va a pasar cuando ingrese fuerte acá y una preocupación que tenemos desde los ámbitos pediátricos es que coincide con la época de las enfermedades respiratorias agudas habituales y con la influenza, entonces ahí tendremos que ver cómo se comporta el virus en nuestro medio.

Lo otro que tenemos que ver es cuál va a ser el comportamiento del virus en los grupos de riesgo pediátrico, que son los niños con problemas de defensa como los que tienen inmunosupresión, los niños con cáncer, con cardiopatías, con enfermedades pulmonares crónicas como aquellos que nacieron prematuros que tuvieron que ser ventilados y tienen displasia broncopulmonar.

Los niños asmáticos, con rinitis o que están en tratamientos con corticoides inhalados, ¿son población de riesgo también?
No, esos niños tienen lo que se denomina hiperreactividad bronquial, que los lleva a hacer cuadros respiratorios a repetición, son muchísimos, pero no son niños con daño pulmonar ni están considerados grupos de riesgo.

¿Hay alguna hipótesis sobre por qué se infectan menos y desarrollan menos la enfermedad?
Sí, hay algunas. Por un lado, se podría pensar en una menor exposición porque están más en sus hogares. La otra hipótesis es que los niños serían menos sensibles porque no tienen o tienen menos desarrollados unos receptores que utiliza el virus para producir la infección.

Se habló mucho sobre que no se enferman pero transmiten el virus.
Todavía no sabemos cuál es el rol en la transmisión de la infección que tienen los niños por esta características de que son asintomáticos o con cuadros leves, pero puede ser que funcionen en la comunidad como transmisores.

Más allá de las recomendaciones comunes a la población, ¿hay algo específico para niñas y niños?
A ellos es importantes recomendarles que se laven las manos, que es un hábito que no sólo les ayudará a prevenir este virus sino muchísimas enfermedades y que los chicos incorporan con facilidad.

Otra recomendación específica es que es muy importante mantener la lactancia materna, que siempre es beneficiosa pero que en las enfermedades respiratorias está demostrada la protección, sobre todo en los menores de un año que como decíamos antes son más vulnerables.

Otro consejo es que una vez que termine el aislamiento sería conveniente que los niños no tengan contacto directo con las personas mayores, aunque suene antipático, porque sabemos que ellos son los más expuestos y que gran parte de las enfermedades respiratorias que presentan los mayores provienen del contacto con los chicos.

(Fuente: Télam)

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