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golpe en bolivia

El gobierno abre una mesa de diálogo con el partido de Evo Morales

Lo aseguró el nuevo ministro del Interior. Es para acordar el llamado a elecciones. El MAS participaría de esos comicios, pero no podrá nominar ni a Morales ni a su vice.

Militarizada, con los nervios de punta por las constantes manifestaciones y la parálisis que están provocando los bloqueos, Bolivia intenta encontrar una salida política a la crisis, que ya dejó 10 muertos, un centenar de heridos y 200 detenidos. Según publica el diario Clarín, el ministro de Gobierno (Interior), Arturo Murillo, confirmó que se ha establecido una mesa de negociaciones con un sector de dirigentes del Movimiento al Socialismo (MAS), el partido de Evo Morales,​ aunque aclaró que es con algunas fracciones. La intención es lograr acuerdos de pacificación que lleven a un pacto que permita llamar a elecciones.

Estamos tendiendo puentes con varios sectores del Movimiento al Socialismopero con los que no están en la sedición, que no están haciendo terrorismo”, sostuvo. Cuando se le pidió detalles de las negociaciones, insistió en que se trabaja con “varios sectores, inclusive con el cocalero, el más duro. Yo le he ofrecido negociar al sucesor de Evo Morales, Andrónico Rodríguez, que es un buen chico”. Lo que el gobierno interino ha aclarado es que Evo y su vice no podrán nominarse a los eventuales comicios porque ya cumplieron los dos mandatos que fija la Constitución.

Rodríguez es el vicepresidente de la Coordinadora de las seis federaciones de cocaleros del Trópico de Cochabamba, cuyo líder es Morales. Esta organización llamó el miércoles a una movilización nacional, con especial presión en Cochabamba y La Paz, para defender al ex presidente y reposicionarlo en el cargo. Argumentan que la presidencia transitoria de Añez es “inconstitucional”.

Respecto a la representatividad que tienen dentro del MAS los sectores dialoguistas, respondió que “el MAS no tiene un grupo representativo en este momento, pero vamos a hablar con todos”. Según trascendió, los dirigentes del MAS que estarían involucrados en el diálogo son la senadora Adriana Salvatierra, ex titular de la Cámara Alta, y la diputada Betty Yañiquez.

El ministro de la Presidencia, Jerjes Justiniano, explicó que en este momento están estudiando las “condiciones” puestas por los dirigentes de Evo. Una de ellas es la garantía de que “no habrá persecución política” y el otorgamiento de “salvoconductos para todos los dirigentes”.

Han pedido inclusive la posibilidad de que Evo Morales pueda venir libremente. No tiene problema. Es un ciudadano más, él es el expresidente”, destacó Justiniano.

Lo que aclaró Murillo es que se mantendrá la ofensiva contra los supuestos “ideólogos” de los incidentes de los últimos días, como Juan Ramón Quintana y Raúl García Lineras. Este último es hermano del ex vicepresidente, Alvaro García Lineras. Quintana es una figura enigmática. Militar de carrera, estudió en la temible Escuela de las Américas de Estados Unidos, y fue asesor del ex presidente de facto Hugo Banzer Suárez. Pero al mismo tiempo es un intelectual con fuerte formación: tiene una maestría en Filosofía y otra en Ciencias Políticas. Durante el gobierno de Evo fue una personalidad central, temido por muchos.

Murillo acusa a Quintana y García Lineras de provocar los últimos incidentes, incluido el incendio de su hotel del Chapare, en Cochabamba. La hermana y las dos pequeñas sobrinas del actual ministro tuvieron que huir y esconderse en el monte.

Desde su nuevo puesto, Murillo no tiene problemas en reconocer que aplicará mano dura. “Ya se empezaron a dar cuenta -los más combativos del MAS- que no estamos jugando. Ellos se están endureciendo, yo me estoy endureciendo mucho más, porque no vamos a permitir sedición”, desafía. “Nosotros somos un gobierno pacificador, transitorio, vamos a durar muy poco tiempo en el poder, pero queremos que nos dejen trabajar. Por eso vamos a hablar con todos”, matiza.Murillo es considerado el hombre fuerte del Gabinete de Añez, aunque trata de minimizar ese perfil. “No, yo soy un buen tipo, soy bonachón. Me gusta jugar, me gusta bromear, pero me gusta que respeten las normas”. Buscando mostrar ese costado, agrega: “Yo le dije a la policía que no les voy a pedir favores, sólo que cumplan con la ley. Yo no le voy a pedir que persigan políticos porque me da la gana, como ustedes me han perseguido a mí. Yo no les voy a pedir que persigan a nadie porque no pertenezco a la cultura del odio. Quiero la reconciliación, pero también que se cumplan las leyes”. Murillo sostuvo que “todos los ministros del MAS tienen garantías mías de poder andar en las calles tranquilos, nadie va a ser perseguido”. Aunque aclaró: “Aquel que esté haciendo sedición y quiera incendiar el país, que se cuide”.

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