WhatsApp de Publicidad
Seguinos

a los 99 años

Murió el actor Max Berliner

El legendario actor iba a cumplir los 100 en el mes de octubre. Su hijo Daniel anunció la triste noticia en su cuenta de Facebook.

Max Berliner murió a los 99 años.

Una triste noticia se conoció en las primeras horas de este lunes. El querido actor, autor y director de cine y teatro de origen polaco, que desarrolló toda su carrera en Argentina, Max Berliner murió a los 99 años.

Su hijo Daniel Berliner lo anunció con una imagen de su padre y un breve texto en su cuenta de Facebook: "Hoy solo Música !!! Para recordarlo ! Ejemplo de vida , así lo recordamos! Max viejo querido mío ! Y un día nos dejaste ! ZL".

Hoy solo Música !!! Para recordarlo ! Ejemplo de vida , así lo recordamos! Max viejo querido mío ! Y un día nos dejaste ! ZL

Posted by Daniel Berliner on Monday, August 26, 2019

El 23 de octubre hubiera cumplido 100 años. El "porteño de Varsovia", como se llamaba él, nació en Polonia y desembarcó en la Argentina en el año 1921 cuando él tenía dos años. Actuó en más de 50 películas. La última fue estrenada el año pasado. Los gauchos judíos, Y mañana serán hombres, La Patagonia rebelde, Plata dulce, Las barras bravas, Un amor en Moisés Ville, Seres queridos, son algunos títulos.

Su madre era costurera y su padre broncero, al llegar a Buenos Aires consiguió empleo en una fábrica de camas, y se mudaron al barrio de Once. A los cinco años de edad debuta en una obra teatral, con un parlamento en idish, en una obra de Sholem Aleijem, Inmigrantes.

Berliner pregona por la difusión de la lengua idish, interpretando en dicha lengua, y de la promoción de la cultura judía, realizando obras de teatro en castellano.

En 2009, cuando tenía 90 años, realizó una publicidad para un medicamento contra el reuma. La gran repercusión de este comercial —donde se ve un Berliner ágil, haciendo destrezas gimnásticas— le dio una gran popularidad en el público joven.

Durante la transmisión de los Premios Martín Fierro de 2010, los usuarios de Twitter generaron miles de mensajes sobre Max Berliner convirtiéndolo en un héroe urbano que todo lo puede. El uso del hashtag #maxberliner le dio durante unos meses un protagonismo sorprendente y casi todos los temas comentados en la comunidad de Argentina parecían estar relacionados, de alguna manera, con su nombre. Berliner participó como invitado en varios programas de televisión como consecuencia del fenómeno. Luego, fue nombrado como Personalidad Destacada de la Cultura de la ciudad de Buenos Aires por la legislatura porteña en diciembre del 2013.

Hasta sus últimos días Max se mantuvo en actividad: "Me mantengo vivo porque tengo proyectos. Me siento un pibe de 18 años que quiere seguir trabajando" confesó en una entrevista en medio de los festejos por sus 99 años. Aquel día pidió un deseo que no se cumplió: "Me gustaría vivir hasta los 120 años, porque estos 99 fueron maravillosos".

Vivía con su mujer, la artista plástica Rachel Lebenas -a quien conoció en un teatro-, en un departamento en Villa Crespo.

Algunos de sus trabajos en televisión fueron: Drácula, El pulpo negro, Amigos son los amigos, Chiquititas, Tumberos, Botineras, Como pan caliente, Disputas, Doble vida, Casados con hijos, Hermanos y detectives, Malparida y Graduados.

"¿Cómo te gustaría que te recuerden?" le preguntaron una vez y él contestó: "¿Que me recuerden? ¡Yo quiero que me vivan ahora! Siento el cariño de la gente en las redes sociales y en la calle. A veces, para que no me reconozcan me tapo con el sombrero en el subte. Todos me hacen homenajes por mi edad, pero no se dan cuenta de que yo me siento un pibe".

Fuente: Infobae.

espectáculos

Abel Pintos "la rompió" en su primer show con un repertorio sinfónico

El artista bahiense interpretó de una manera muy original sus canciones en el marco de la serie de conciertos denominada "Universo paralelo".

Abel Pintos hizo emocionar a sus fanáticos en el Movistar Arena.

Con "apenas" 35 años de vida, pero con 25 de una trayectoria que entre otros hitos incluye 11 álbumes de estudio, un par de estadios Único de La Plata y un Monumental repleto y tres premios Gardel de Oro, Abel Pintos es a esta altura una marca sobradamente acreditada en el universo de la música popular argentina. A tal punto que, si se lo propusiera, posiblemente mantendría la adhesión de buena parte de sus fans con sólo recostarse en los laureles que supo conseguir.

Sin embargo, con su flamante Universo paralelo, que tuvo su primer capítulo en la noche del jueves 21 de noviembre en el Movistar Arena, el cantante eligió esquivar una vez más ese lugar común al que llaman zona de confort, y apostó a reinventar su propio repertorio dentro de un concepto "sinfónico".

Para eso, convocó a Guillo Espel, compañero de varias aventuras previas, quien al mismo tiempo que se encargó de escribir los arreglos para los 22 temas de la lista pactada, armó una orquesta de 56 integrantes que, bajo su batuta, se encargaron de musicalizar lo que Abel definió, algo en broma algo en serio, como un tributo de sí mismo, por él mismo.

Y si bien la idea de llevar un repertorio popular al plano orquestal no es nueva, es cierto que no es tan frecuente lograr un resultado como el que alcanzó el tándem Pintos/Espel + Orquesta, absolutamente alejado de gestos efectistas, con el acento puesto en los matices y las sutilezas, y con una solidez conceptual que colmó de sentido el proyecto.

La cosa fue de mayor a menor; no por casualidad, el inicio de No me olvides, ya con Pintos en escena y tras una breve intro instrumental sobre la base de Tanto amor, fue con la guitarra eléctrica palanqueada al frente, abriendo pista para que de a poco se sumara el cuerpo orquestal.

El show de Abel Pintos en el Movistar Arena. (Ignacio Sánchez)

Inquieto, de traje violeta con una breve capa, Abel no necesitó más que de parte de ese comienzo para sintonizar a la perfección con esa maquinaria sonora conducida por Espel, y de la bella Flores en el río para afianzarla, para entones sí, despertar el primer estallido con Pájaro cantor.

Debajo, en el campo, y también en las plateas, la fiesta empezó a tomar color, en sincro con las visuales, que a lo largo de la noche le dieron la razón al anfitrión por haber confiado la puesta en escena a la canadiense Marcella Grimaux, quien se las arregló para trabajar ideas de extraordinaria simpleza en tamaño contexto.

En línea, Espel apeló a despojar su aporte de cualquier gesto de grandilocuencia o pomposidad, y a aplicar una atinada dosis de desparpajo. Por eso, la transición del aire souleado en un plan de sonido 'Motown blanco' -si es que eso puede existir- al folclórico del bloque El sabor del mar/Milagro en cruz no presenta conflicto.

El nexo, en todo caso, lo estableció Abel, quien sigue demostrando que el foclore le sienta bárbaro, sobre todo si la orquesta llega, como lo hizo en el Movistar, a la profundidad necesaria para que los violines no se empastaran en una suerte de pantano meloso. En vez de densidad, intensidad.

La misma intensidad que enmarcó la excelente versión de Cuando ya me empiece a quedar solo, que Abel hizo propia con enorme autoridad, la que también exhibió a la hora de poner en juego su destreza vocal. En ese plano, su desempeño osciló entre lo impecable y lo deslumbrante.

Tanto en el abordaje casi reflexivo de La llave como en la celebración que impuso Motivos; tanto en la épica versión de Cien años como en la intimidad de Más que mi destino, Pintos jugó el rol de maestro de ceremonia y manejó los tiempos de un pacto tácito que desde hace tiempo lleva establecido con sus seguidores.

Entonces, ya no sólo lo que bajaba desde el escenario parecía obsesivamente ensayado; sino también lo que el público entregaba desde cada rincón del estadio. Y en esa amalgama, el coro multitudinario se acopló sin problemas al cuarteto de cuerdas de Once mil, del mismo modo que con el confesionario tono de Lo que soy.

Hubo más: Libertad, Yo estuve aquí, A-Dios, con Abel una vez más ahí, en la punta de la ancha pasarela, cara a cara con su gente, a la que una vez más honró con una entrega sin reparos, metido en una construcción virtual, caminando sobre un piso intervenido por una vegetación rastrera que sólo existe en la ilusión propuesta por Grimaux.

Abel también habló, y en ese ida y vuelta con su gente invitó a "pudrir todo" con Revolución, después de una memorable versión de El adivino. En tanto, ahí arriba, Pintos fue más flaco que nunca, sus brazos y piernas parecieron desprenderse de su cuerpo y por otro rato hubo mucho más rock en él que en unos cuantos que andan por ahí y que se mancan en la intención. Por su parte, la orquesta completó el cuadro con un final de antología.

Faltó algo más. "Cuando en la música clásica el público pide un bis, la orquesta repite alguna de las piezas que ya tocó", explicó Abel, ya de remera y zapatillas, y eligió volver sobre Pájaro cantor y Como te extraño, con su coro final alla Coldplay, y el hombre con sus brazos en cruz, de frente a su público y una mezcla de emoción, agradecimiento y felicidad por saber que su Universo paralelo, desde ahora, es tan real como el otro. Y que está buenísimo.

Fuente: Clarín.

Continuar leyendo

ShowMatch

El curioso accidente por el que Tinelli terminó en una clínica

En el programa del lunes, Marcelo Tinelli había deslizado al pasar que se había caído en un lugar público.

En el programa del lunes, Marcelo Tinelli había deslizado al pasar que se había caído en un lugar público. La anécdota dio pie a las risas de rigor y el asunto quedó en la nada. Pero parece que el accidente fue más grave de lo que se creyó, y fue el mismo Marcelo quien dio más detalles.

Según publica La Nación, aprovechando un video del ensayo de folklore de Fede Bal y Lourdes Sánchez, donde se la ve a la bailarina tropezando con la pollera de su vestido y yéndose de cara al suelo, el conductor contó cómo fue el percance que le provocó un esguince de tobillo del que todavía se está recuperando.

"Se me quedó dormida la pierna. Estuve una hora con la pierna cruzada mirando el teléfono y, cuando me levanté, es como que no tenía la gamba. Se me dobló el pie, caí contra un tacho y me agarré de una columna mientras todos se me c. de risa. Vinieron dos chicas que me dijeron: 'Querés que llamemos a un médico', y ahí reaccioné y dije: '¿Qué medico? Si estoy bárbaro'. E intenté dar otro paso con la pierna izquierda, que seguía dormida, me volví a caer sobre un cesto de café y me agarré de las dos chicas".

A pesar de que Marcelo desdramatizó la situación y le puso todo su sentido del humor, el incidente terminó en una clínica: "Salí caminando con un dolor. Pero con una actitud tremenda. Caminé una cuadra y le dije a mi hijo: 'Llevame a la clínica porque me muero'. Me hicieron una resonancia y me confirmaron que me había hecho un esguince".

Lo curioso es que, en este mundo digital, no haya aparecido el blooper en redes sociales, pero el conductor explicó por qué: "Al otro día volví a buscar las cámaras de seguridad". Porque la dignidad es lo último que se pierde.

Continuar leyendo

Mañana tendría el alta

Jorge Rial fue operado con éxito de la vesícula

El conductor de “Intrusos” fue intervenido en horas de la tarde de este jueves y ya se encuentra en su habitación.

El conductor de Intrusos venía sintiéndose mal en los últimos días, el pasado lunes 18 había faltado a Intrusos, pero en ese momento nadie dio demasiadas explicaciones sobre su ausencia en el programa, ni de sus malestares.

Este jueves, Jorge Rial volvió a faltar a su ciclo y está vez si hubo una explicación al aire sobre su ausencia.

“Obviamente no está el Señor Jorge Rial, queda bastante claro. Ahora les contamos lo que pasó”, arrancó diciendo Adrián Pallares, que tomó su lugar.

“No pasa nada grave. Jorge no se sentía bien desde hace unos días. Hoy se despertó un poco mal, consultó con su médico, y por la tarde lo van a operar de la vesícula. Es algo muy simple y sencillo”, completó el periodista.

“Seguramente la operación sea durante el día y mañana -por este viernes- le darán el alta. Su médico le dijo ‘venite y lo hacemos rápido’. Así que mañana si le dan el alta, va a estar acompañándonos acá”, aseguró el panelista de Intrusos.

Teleshow habló con su esposa Romina Pereiro, quien lo acompañó al Hospital Finochietto en donde Rial quedó internado luego de ver al Dr. Guillermo Capuya.

“Él es muy testarudo, y hasta que no se sintió así de mal no quería consultar, pero hoy no le quedó otra y por eso quedó internado para ser operado”, relató la mujer del conductor del programa de América.

Más tarde, Romina confirmó a este medio que la operación “salió bien” y que Jorge estaba tranquilo y descansando. “La intervención duró aproximadamente 30 minutos, el procedimiento fue vía laparoscópica. Si tolera el alimento bien, en 24 horas se va a la casa, así que seguramente este viernes a la tarde reciba el alta”, confirmó la reconocida nutricionista.

Teleshow también se comunicó con el Dr. Guillermo Capuya, el médico que hizo el diagnostico y que ordenó la operación. “Jorge venía hacía tiempo con estos malestares, hoy cuando me avisaron que se sentía mal le dije que se viniera al sanatorio. Cuando le revise le dije: ‘terminemos con esto, te operó hoy’. Jorge es un paciente difícil, una vez que entró al sanatorio no podíamos desperdiciar la oportunidad”, dijo el profesional.

Fuente: Infobae.

Continuar leyendo

Lo más leído