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"El Puma" Rodríguez: "Quiero llevar mi testimonio de supervivencia al mundo"

El cantante venezolano José Luis "El Puma" Rodríguez, quien superó recientemente un muy delicado cuadro de salud tras someterse a un doble trasplante de pulmón presentará en Argentina su "Agradecido Tour 2019" y señaló que quiere transmitir su "testimonio de supervivencia" al "mundo entero". El artista se presentará el próximo sábado 24 de agosto en el Teatro Gran Rex con el mencionado espectáculo con el cual ya visitó las ciudades de BogotáMiamiGuatemala, El Salvador y Santo Domingo. Y este domingo, estuvo con SusanaGiménez.

"Agradecido Tour 2019" surgió de su gran motivación espiritual por celebrar junto al público la oportunidad de volver a cantar y divulgar su testimonio de supervivencia, una historia inspiradora que combina tres factores esenciales: su gran fe en Dios, los avances en investigación para la regeneración celular al servicio de la salud y el desempeño de un equipo médico de alto nivel.

En el año 2000, a José Luis Rodríguez le diagnosticaron una fibrosis pulmonar idiopática, una enfermedad crónica que causa cicatrices progresivas en los pulmones y dificulta la respiración y, en medio de sensibles desmejoras en su calidad de vida y su capacidad respiratoria, un doble trasplante de pulmón, era la única posibilidad de curación y supervivencia.

En 2017, a los 73 años del cantante y tras más de una década de padecimiento, "El Puma"debía seguir resistiendo hasta tener un donante y, atendiendo esa urgencia y motivado por una amistad de más de veinte años, el empresario farmacéutico Raimundo Santamarta le ofreció la fórmula de un nuevo suplemento dietético con Glutatión -creado por él mismo- confiado en que le permitiría soportar la espera de la eventual intervención quirúrgica.

"Le doy gracias a Dios por el milagro, a mi esposa, mi familia, al donante y su familia, a los médicos, y a mi amigo Raimundo Santamarta, quien fue vital para mí", reflexionó José Luis Rodríguez, quien señaló: "Quiero llevar mi testimonio de supervivencia al mundo entero". El artista comentó además: "Un día Raimundo fue a mi casa y me dio un producto que me ayudó a esperar el trasplante, me explicó que tomándolo mi cuerpo estaría en una mejor condición física hasta el día en que se consiguiera un donante. Ideó este producto que ayudó mucho a mi sistema inmunológico", reveló.

espectáculos

Abel Pintos "la rompió" en su primer show con un repertorio sinfónico

El artista bahiense interpretó de una manera muy original sus canciones en el marco de la serie de conciertos denominada "Universo paralelo".

Abel Pintos hizo emocionar a sus fanáticos en el Movistar Arena.

Con "apenas" 35 años de vida, pero con 25 de una trayectoria que entre otros hitos incluye 11 álbumes de estudio, un par de estadios Único de La Plata y un Monumental repleto y tres premios Gardel de Oro, Abel Pintos es a esta altura una marca sobradamente acreditada en el universo de la música popular argentina. A tal punto que, si se lo propusiera, posiblemente mantendría la adhesión de buena parte de sus fans con sólo recostarse en los laureles que supo conseguir.

Sin embargo, con su flamante Universo paralelo, que tuvo su primer capítulo en la noche del jueves 21 de noviembre en el Movistar Arena, el cantante eligió esquivar una vez más ese lugar común al que llaman zona de confort, y apostó a reinventar su propio repertorio dentro de un concepto "sinfónico".

Para eso, convocó a Guillo Espel, compañero de varias aventuras previas, quien al mismo tiempo que se encargó de escribir los arreglos para los 22 temas de la lista pactada, armó una orquesta de 56 integrantes que, bajo su batuta, se encargaron de musicalizar lo que Abel definió, algo en broma algo en serio, como un tributo de sí mismo, por él mismo.

Y si bien la idea de llevar un repertorio popular al plano orquestal no es nueva, es cierto que no es tan frecuente lograr un resultado como el que alcanzó el tándem Pintos/Espel + Orquesta, absolutamente alejado de gestos efectistas, con el acento puesto en los matices y las sutilezas, y con una solidez conceptual que colmó de sentido el proyecto.

La cosa fue de mayor a menor; no por casualidad, el inicio de No me olvides, ya con Pintos en escena y tras una breve intro instrumental sobre la base de Tanto amor, fue con la guitarra eléctrica palanqueada al frente, abriendo pista para que de a poco se sumara el cuerpo orquestal.

El show de Abel Pintos en el Movistar Arena. (Ignacio Sánchez)

Inquieto, de traje violeta con una breve capa, Abel no necesitó más que de parte de ese comienzo para sintonizar a la perfección con esa maquinaria sonora conducida por Espel, y de la bella Flores en el río para afianzarla, para entones sí, despertar el primer estallido con Pájaro cantor.

Debajo, en el campo, y también en las plateas, la fiesta empezó a tomar color, en sincro con las visuales, que a lo largo de la noche le dieron la razón al anfitrión por haber confiado la puesta en escena a la canadiense Marcella Grimaux, quien se las arregló para trabajar ideas de extraordinaria simpleza en tamaño contexto.

En línea, Espel apeló a despojar su aporte de cualquier gesto de grandilocuencia o pomposidad, y a aplicar una atinada dosis de desparpajo. Por eso, la transición del aire souleado en un plan de sonido 'Motown blanco' -si es que eso puede existir- al folclórico del bloque El sabor del mar/Milagro en cruz no presenta conflicto.

El nexo, en todo caso, lo estableció Abel, quien sigue demostrando que el foclore le sienta bárbaro, sobre todo si la orquesta llega, como lo hizo en el Movistar, a la profundidad necesaria para que los violines no se empastaran en una suerte de pantano meloso. En vez de densidad, intensidad.

La misma intensidad que enmarcó la excelente versión de Cuando ya me empiece a quedar solo, que Abel hizo propia con enorme autoridad, la que también exhibió a la hora de poner en juego su destreza vocal. En ese plano, su desempeño osciló entre lo impecable y lo deslumbrante.

Tanto en el abordaje casi reflexivo de La llave como en la celebración que impuso Motivos; tanto en la épica versión de Cien años como en la intimidad de Más que mi destino, Pintos jugó el rol de maestro de ceremonia y manejó los tiempos de un pacto tácito que desde hace tiempo lleva establecido con sus seguidores.

Entonces, ya no sólo lo que bajaba desde el escenario parecía obsesivamente ensayado; sino también lo que el público entregaba desde cada rincón del estadio. Y en esa amalgama, el coro multitudinario se acopló sin problemas al cuarteto de cuerdas de Once mil, del mismo modo que con el confesionario tono de Lo que soy.

Hubo más: Libertad, Yo estuve aquí, A-Dios, con Abel una vez más ahí, en la punta de la ancha pasarela, cara a cara con su gente, a la que una vez más honró con una entrega sin reparos, metido en una construcción virtual, caminando sobre un piso intervenido por una vegetación rastrera que sólo existe en la ilusión propuesta por Grimaux.

Abel también habló, y en ese ida y vuelta con su gente invitó a "pudrir todo" con Revolución, después de una memorable versión de El adivino. En tanto, ahí arriba, Pintos fue más flaco que nunca, sus brazos y piernas parecieron desprenderse de su cuerpo y por otro rato hubo mucho más rock en él que en unos cuantos que andan por ahí y que se mancan en la intención. Por su parte, la orquesta completó el cuadro con un final de antología.

Faltó algo más. "Cuando en la música clásica el público pide un bis, la orquesta repite alguna de las piezas que ya tocó", explicó Abel, ya de remera y zapatillas, y eligió volver sobre Pájaro cantor y Como te extraño, con su coro final alla Coldplay, y el hombre con sus brazos en cruz, de frente a su público y una mezcla de emoción, agradecimiento y felicidad por saber que su Universo paralelo, desde ahora, es tan real como el otro. Y que está buenísimo.

Fuente: Clarín.

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ShowMatch

El curioso accidente por el que Tinelli terminó en una clínica

En el programa del lunes, Marcelo Tinelli había deslizado al pasar que se había caído en un lugar público.

En el programa del lunes, Marcelo Tinelli había deslizado al pasar que se había caído en un lugar público. La anécdota dio pie a las risas de rigor y el asunto quedó en la nada. Pero parece que el accidente fue más grave de lo que se creyó, y fue el mismo Marcelo quien dio más detalles.

Según publica La Nación, aprovechando un video del ensayo de folklore de Fede Bal y Lourdes Sánchez, donde se la ve a la bailarina tropezando con la pollera de su vestido y yéndose de cara al suelo, el conductor contó cómo fue el percance que le provocó un esguince de tobillo del que todavía se está recuperando.

"Se me quedó dormida la pierna. Estuve una hora con la pierna cruzada mirando el teléfono y, cuando me levanté, es como que no tenía la gamba. Se me dobló el pie, caí contra un tacho y me agarré de una columna mientras todos se me c. de risa. Vinieron dos chicas que me dijeron: 'Querés que llamemos a un médico', y ahí reaccioné y dije: '¿Qué medico? Si estoy bárbaro'. E intenté dar otro paso con la pierna izquierda, que seguía dormida, me volví a caer sobre un cesto de café y me agarré de las dos chicas".

A pesar de que Marcelo desdramatizó la situación y le puso todo su sentido del humor, el incidente terminó en una clínica: "Salí caminando con un dolor. Pero con una actitud tremenda. Caminé una cuadra y le dije a mi hijo: 'Llevame a la clínica porque me muero'. Me hicieron una resonancia y me confirmaron que me había hecho un esguince".

Lo curioso es que, en este mundo digital, no haya aparecido el blooper en redes sociales, pero el conductor explicó por qué: "Al otro día volví a buscar las cámaras de seguridad". Porque la dignidad es lo último que se pierde.

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Mañana tendría el alta

Jorge Rial fue operado con éxito de la vesícula

El conductor de “Intrusos” fue intervenido en horas de la tarde de este jueves y ya se encuentra en su habitación.

El conductor de Intrusos venía sintiéndose mal en los últimos días, el pasado lunes 18 había faltado a Intrusos, pero en ese momento nadie dio demasiadas explicaciones sobre su ausencia en el programa, ni de sus malestares.

Este jueves, Jorge Rial volvió a faltar a su ciclo y está vez si hubo una explicación al aire sobre su ausencia.

“Obviamente no está el Señor Jorge Rial, queda bastante claro. Ahora les contamos lo que pasó”, arrancó diciendo Adrián Pallares, que tomó su lugar.

“No pasa nada grave. Jorge no se sentía bien desde hace unos días. Hoy se despertó un poco mal, consultó con su médico, y por la tarde lo van a operar de la vesícula. Es algo muy simple y sencillo”, completó el periodista.

“Seguramente la operación sea durante el día y mañana -por este viernes- le darán el alta. Su médico le dijo ‘venite y lo hacemos rápido’. Así que mañana si le dan el alta, va a estar acompañándonos acá”, aseguró el panelista de Intrusos.

Teleshow habló con su esposa Romina Pereiro, quien lo acompañó al Hospital Finochietto en donde Rial quedó internado luego de ver al Dr. Guillermo Capuya.

“Él es muy testarudo, y hasta que no se sintió así de mal no quería consultar, pero hoy no le quedó otra y por eso quedó internado para ser operado”, relató la mujer del conductor del programa de América.

Más tarde, Romina confirmó a este medio que la operación “salió bien” y que Jorge estaba tranquilo y descansando. “La intervención duró aproximadamente 30 minutos, el procedimiento fue vía laparoscópica. Si tolera el alimento bien, en 24 horas se va a la casa, así que seguramente este viernes a la tarde reciba el alta”, confirmó la reconocida nutricionista.

Teleshow también se comunicó con el Dr. Guillermo Capuya, el médico que hizo el diagnostico y que ordenó la operación. “Jorge venía hacía tiempo con estos malestares, hoy cuando me avisaron que se sentía mal le dije que se viniera al sanatorio. Cuando le revise le dije: ‘terminemos con esto, te operó hoy’. Jorge es un paciente difícil, una vez que entró al sanatorio no podíamos desperdiciar la oportunidad”, dijo el profesional.

Fuente: Infobae.

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