La nicotina, una de las sustancias más adictivas, y el eterno verdugo de los fumadores, ahora podría ser combatida con una vacuna. Científicos estadounidenses probaron una dosis que actúa estimulando la producción de anticuerpos específicos contra la nicotina, reduciendo las sensaciones de satisfacción que la sustancia provoca.
La vacuna fue probada en ratones y actuaría produciendo anticuerpos que devoran la nicotina en el momento en que entra en el torrente sanguíneo, evitando así que el producto químico llegue al cerebro e incluso al corazón.
Los investigadores observaron que el hígado de los animales funcionaba como “fábrica de producción” de anticuerpos capaces de atacar la nicotina y análisis posteriores demostraron que en los animales tratados con anticuerpos la concentración de nicotina en el cerebro era sólo de un 15%, en comparación con los que no habían recibido la vacuna.
El experimento fue realizado en el Weill Cornell Medical College en Nueva York y la investigación fue publicada en la revista Science. Ronald Crystal, jefe del equipo de investigación explicó que “la mejor manera de tratar la adicción a la nicotina es tener anticuerpos como una especie de Pac-Man, que sirven para depurar la sangre”.
Además el experto se mostró esperanzado en que la vacuna “pueda ayudar a los millones de fumadores que intentaron dejar el cigarrillo y agotaron todos los métodos actualmente en el mercado”. Los investigadores tomaron la secuencia genética de un anticuerpo de nicotina y lo colocaron en un virus diseñado para no ser perjudicial y que incluye la información que dirigen a los anticuerpos hacia los hepatocitos, que son las células del hígado, desde donde se producirán los anticuerpos de forma constante.
El próximo paso será probar la vacuna contra la nicotina en ratas y en monos, antes de que se pueda llegar a la última instancia, en los seres humanos. La nicotina es un tipo de alcaloide que se encuentra en las plantas de tabaco, y a niveles constantes en la sangre de los fumadores. Cuando estos niveles disminuyen, el fumador siente la necesidad de fumar, y si no la satisface puede llegar a desarrollar estados de irritabilidad, nerviosismo, o falta de concentración.
Según los científicos, “la vacuna podría ser usada para ayudar a dejar de fumar y para prevenir la adicción al tabaco en las personas que nunca fumaron, de la misma manera que las vacunas se utilizan ahora para prevenir una serie de infecciones que producen la enfermedad”.
“Estos anticuerpos se unen a la nicotina que, luego de ser aspirada, llega a la circulación sanguínea. Forman un complejo antígeno (nicotina)-anticuerpo cuyo tamaño es muy grande y así impide su llegada al cerebro. De esta manera los anticuerpos bloquean el alcance de la nicotina a los receptores cerebrales”, explicó Sandra Braun, médica clínica a cargo del consultorio de cesación tabáquica con orientación de género del Hospital de Clínicas.
“En teoría, la disminución del efecto nicotínico conduce al abandono del tabaco, pero los estudios que se han hecho hasta el momento en seres humanos demostraron resultados muy pobres”, contó Braun.
Hasta marzo 2012 se publicaron cinco ensayos clínicos en fase I y II que usaron estas vacunas, pero ninguno de ellos tuvo resultados satisfactorios. Sólo se evidenció un aumento de las tasas de abandono del tabaco en un pequeño número de pacientes que fabricaron altas concentraciones de anticuerpos.
Para Braun, la falla en el traslado de los resultados de los ensayos preclínicos en animales a los estudios clínicos, podría explicarse “porque los modelos de adicción animal son diferentes al humano y por la falta de conocimiento que se tiene de los procesos conductuales y fisiológicos que contribuyen a la adicción en humanos”.
Fuente: Sitio Andino